DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

EL PERDÓN SANA LA SEPARACIÓN


Hemos elegido considerarnos como seres separados, con la percepción del otro como "enemigo" (relación de odio especial) o como "ídolo salvador" (relación de amor especial) pero es el Espíritu Santo quien transforma y le quita todas las proyecciones de culpa a esta vieja y rancia percepción a una nueva realidad de "hermano" o "amigo", haciendo posible una visión real de nuestros hermanos.




La impecabilidad de nuestros hermanos se muestra en una luz brillante, los grandes Rayos; el Espíritu Santo quiere liberar tu visión para que puedas verlos en verdad, refulgiendo desde ellos, de manera tan ilimitada que llegan hasta Dios. Este cambio de percepción sólo es posible al ser contemplada con la visión del Espíritu Santo y es así,  como en cada relación santa, renace la capacidad de comunicación de la Filiación: Todas y cada una de las personas con quienes nos encontramos y relacionamos nos ofrecen la oportunidad de elegir entre la proyección o el perdón, entre la separación o la Unidad

Más allá del cuerpo que has interpuesto entre tu hermano y tú...
se encuentra tu relación santa, que Dios Mismo Ama...
Cristo renace en su centro
y Su Visión se le concede inmediatamente y de todo corazón
a todo aquel que esté dispuesto a ver a su hermano libre de pecado...
T-22.II.12-13

Contemplemos pues a nuestros santos hermanos, libres de pecado y cuando tengamos pensamientos de desamor, o de falta de perdón, podemos pedir al Espíritu Santo que sea Él quien conduzca nuestros pensamientos:

Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí. No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir. Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada.
T.19.IV.C.11:8-10

LA BIODESCODIFICACION A LA LUZ DE UCDM -parte 4– Enric Corbera

UNA NUEVA CONSCIENCIA: Las estructuras disipativas y el punto de bifurcación (I)


Ilya Prigogine, recibió el Premio Nobel de Química «por una gran contribución a la acertada extensión de la teoría termodinámica a sistemas alejados del equilibrio, que sólo pueden existir en conjunción con su entorno». En su publicación ¿Tan sólo una ilusión?, que consta de una antología de diez ensayos (elaborados entre 1972 y 1982) el autor habla con especial ahínco sobre este nuevo estado de la materia: las estructuras disipativas, asegurando que con estos novedosos conceptos se abre un «nuevo diálogo entre el hombre y la naturaleza».


Esta revolución conceptual o Pensamiento Prigogine ha sido definida por el mismo Premio Nobel como la tercera concepción de la realidad. La primera concepción fue la mecanicista, que describe la realidad como reversible y repetitiva, y por ello determinista. La segunda concepción es la realidad cuántica inaccesible, descrita únicamente por probabilidades matemáticas, y por ello relativista. La tercera concepción es la de un Universo en permanente construcción, que es la aportación de Prigogine. “Vivimos un período de transición. A un universo mucho más complejo de lo que nos imaginábamos, le corresponde una formulación diferente de los problemas”, escribió el Premio Nobel.  

La base de sus ideas están basadas en las llamadas “estructuras disipativas” que constituyen la aparición de estructuras coherentes, autoorganizadas en sistemas alejados del equilibrio; plantea que el Universo no sigue un modelo previsible en el que existe siempre una relación de causa y efecto, sino que este e independientemente del observador tiene aspectos caóticos. Podemos prever cuando saldrá el sol o cuando habrá un eclipse con siglos de anticipación, pero hoy por hoy somos incapaces de saber el tiempo que hará dentro de una semana. Existen pues un conjunto de circunstancias inciertas que pueden alterar los procesos de realidad.





En termodinámica, los científicos han venido observando una aparente contradicción entre dos leyes de la naturaleza que presentan una contradicción formal: la de algo que permanece junto a algo que cambia o se transforma: un fenómeno de convivencia entre estructura y cambio, que es algo que todos podemos observar en la vida corriente.

La función termodinámica entropía como función que define el estado de desorden de un sistema, es central para la segunda Ley de la Termodinámica. 

Esa segunda Ley puede enunciarse de distintas maneras, la más sencilla es la que nos dice que "es imposible una máquina con movimiento perpetuo" ya que una parte de la energía se disipa como calor y no podemos recuperarla.

La entropía puede interpretarse como una medida de la distribución aleatoria de un sistema. Se dice que un sistema altamente distribuido al azar tiene alta entropía. Pues bien, la entropía como manifestación del desorden y del caos, crece constantemente en el universo. Sin embargo, se ha observado que muchos aspectos de la vida, incluyendo la Vida misma, crecen y se van haciendo cada vez más ordenados, menos aleatorios. Un sistema en una condición improbable tendrá una tendencia natural a reorganizarse a una condición más probable, reorganización que dará como resultado un aumento de la entropía. Esta alcanzará un máximo cuando el sistema se acerque al equilibrio, y entonces se alcanzará la configuración de mayor probabilidad. 


En base a este análisis, surge la formulación más general del segundo principio: Cualquier sistema físico aislado tomará espontáneamente el camino del desequilibrio cada vez menor, se hará cada vez más homogéneo. Así parece como a pesar de la identificación entre la entropía y el desorden, esta actúa realmente como creadora de orden (cuando agitamos naranjas en un cesto, éstas se ordenan de forma espontánea.).

Toda la termodinámica clásica estaba centrada en el estudio de sistemas aislados en, o muy cerca del equilibrio; sin embargo Prigogine trabajó con sistemas alejados de él. Prigogine define en respuesta a esta situación, lo que él llama “sistemas abiertos”, que son aquellos capaces de intercambiar energía y materia con su entorno.

Un sistema abierto es cualquier sistema “vivo”, o en crecimiento, que exista en el universo. Puede ser cualquier cosa física, biológica u organizativa: un árbol que crece, una organización que se enriquece, una sociedad que se estructura, un ecosistema que se desarrolla, un planeta que se mueve en el espacio, o…un ser humano que evoluciona a través de los continuos intercambios que realiza a diversos niveles con el entorno.

Una de sus principales características es que intercambian energía con su entorno, pudiendo crecer u transformarse en estructuras espaciotemporales más complejas cuando los intercambios energéticos alcanzan un umbral crítico. En otras palabras, eso significa que pueden “disipar entropía” en su entorno, que absorbe su desorden. 


Se admite que un ascenso en el nivel de organización está asociado con un declive en el valor de la entropía del sistema; luego, los organismos se distinguen, porque alcanzan a disipar más entropía que la que producen. Expresado de manera distinta: los sistemas vivos importan orden de su entorno por medio de un flujo de entropía negativa. Así, la cantidad global de entropía, crece en el universo, efectivamente, respetando en definitiva la segunda gran ley de la termodinámica. Al perder su desorden los sistemas abiertos demuestran pues tener flexibilidad, fluidez y capacidad para adaptarse a las fluctuaciones del entorno, cualidades sin las cuales no podría darse el mencionado intercambio.

Esta capacidad para adaptarse a las fluctuaciones del entorno no es ilimitada. El sistema está conectado a un entorno que le impone condiciones y a las cuales tendrá que adaptarse si de sobrevivir se trataEn ese proceso de adaptación es en donde surgen las ráfagas de entropía que lo perturban.  

Existen unos límites  por encima de los cuales el sistema no puede eliminar más entropía para mantener su equilibrio y su orden estructural. Este límite viene impuesto por el grado de complejidad del sistema, de su nivel de evolución y de la flexibilidad de su organización interna.

Cuando el impacto que recibe del exterior es demasiado fuerte y se supera el límite de adaptación, el sistema se vuelve caótico e inestable y a partir de aquí la menor influencia, puede empujarlo hacia una infinidad de respuestas posibles. Su reacción es imprevisible. En otras palabras, se llega a punto de bifurcación en el que la estructura disipativa: o bien se desmorona y desaparece, es decir, se disuelve en el entorno, o bien se reorganiza completamente, pero a un nivel superior, con una característica sorprendente, el nuevo estado del ser o de la organización, no tiene nada que ver con la anterior.

El punto de bifurcación es, en palabras llanas, un salto del sistema. Y así lo describe Prigogine (Op. cit.:192) "Llamamos bifurcación al punto crítico a partir del cual se hace posible un nuevo estado. En el punto de bifurcación aparece repentinamente un desvío por el que el sistema se encamina en una nueva dirección a partir de principios radicalmente diferentes, que no tienen ninguna relación con los anteriores porque funcionan a partir de otra realidad; el sistema cambia abruptamente y aparecen de repente nuevas formas de orden.

La bifurcación es el punto que evidencia la rebeldía del sistema, en el que este abandona el curso andado hasta entonces y se enrumba hacia un nuevo itinerario que es consecuente con su historia o, más claro, con bifurcaciones pasadas, que tuvieron lugar en cierta ocasión en un punto crítico y que continúan teniendo efecto sobre el desarrollo posterior del sistema. Por el hecho de recordar, de estar referido a bifurcaciones pasadas en el momento de producirse la bifurcación, se dice que los sistemas tienen "memoria".

Esta teoría de Prigogine respecto a las estructuras disipativas sujetas a bifurcaciones periódicas no lineales supone una importante contribución a la comprensión científica del mundo. Permite describir el proceso evolutivo de todo sistema abierto, cualquiera que sea y dondequiera que se encuentra, tanto el que tiene lugar en nuestras células (donde se repite millones de veces cada minuto) como el que ocurre en los reinos de la Naturaleza, en los planetas o en las galaxias y, en particular, el proceso evolutivo de la conciencia humana.

¿Es posible extender la teoría del caos al funcionamiento de la mente? ¿Qué lugar ocupan el azar y las estructuras disipativas de Prigogine en la nueva consciencia?

En la próxima entrada descubriremos la respuesta a estas preguntas.

LA BIODESCODIFICACION A LA LUZ DE UCDM -parte 3– Enric Corbera

AQUI Y AHORA

ELEGIR CORRECTAMENTE


En este mundo parece como si la salvación viniese asociada con lo que tienes: Tu cuerpo, todo aquello que posees, tu status y eso que el mundo valora no son sino la tabla de salvación sobre la que depositas todas tus ilusiones, pero su carga es muy pesada, pues pese a lo que puedas creer estas invitando al pesar y no a la felicidad

“En el mundo no se puede hallar ninguna satisfac­ción” (LE.133.pI.2:5)

Este es un mundo de elecciones, en el que cada cosa parece tener un opuesto. Elegir es pues la manera de escapar de lo que aparentemente son opuestos. Pensamos que nuestra libertad radica en elegir entre las alternativas que se nos ofrecen y que elegimos aquello que deseamos.

Por ello dedicamos todos nuestros esfuerzos y nuestro tiempo a que nuestra decisión se cumpla en aras de conseguir un trocito de felicidad; sin embargo el tiempo pasa en vano, una miríada de elecciones se producen y con la sensación del esfuerzo consumido y el tiempo malgastado, tenemos la sensación de que no hemos obtenido nada de provecho.



En realidad es necesario recordarte que aunque crees enfrentarte a miles de alternativas, en realidad sólo hay una: Eliges entre el Cielo y el infierno, entre el amor y el miedo, incluso ésta tan sólo aparenta ser una alternativa.

Si el Cielo existe tiene que haber también un infierno, pues es mediante contradicciones como construimos lo que percibimos y lo que pensamos que es real” (LE.138.pI.1:3)


No te confundas por todas las dudas que las miles de decisiones que tomas te pueden producir. Tomas solamente una. Y una vez que la has tomado, te das cuenta que en realidad no fue una decisión, pues el Cielo es lo único que es real, y lo que no es real no existe. No existe el miedo en sus múltiples formas, no existe el infierno. No hay opuesto que elegir en lugar del Cielo.

Esta es la primera ley de la elección: Pese a que pienses que existen muchas, aparentemente sólo hay dos alternativas que elegir, pues sería injusto perderte en el proceso de elección si existiesen millones de alternativas, pues ello supondría un ingente gasto de energía en conocerlas todas así como una absoluta pérdida de tiempo la posibilidad de tenerla que considerar a todas ellas en lugar de llegar al punto en el que la elección se realiza solamente entre dos posibilidades.

“Es necesario que se te recuerde que aunque crees enfrentarte a miles de alternativas, en realidad sólo hay una” (LE.138.pI.4:1)

La segunda ley indica que no existe transigencia posible en tu elección, pues cada elección se hace en su totalidad. No es posible tomar partes de las alternativas, no existen términos medios en la elección.

“Cada elección que llevas a cabo o bien te aporta todo o bien no te aporta nada” (LE.133.pI.5:3)

Por lo tanto, es importante aprender los criterios para una correcta elección; conocer las alternativas entre las que eliges, para saber que elegir, y así poder  dis­tinguir entre lo que es todo y lo que no es nada, entre lo que te acerca a tu felicidad y lo que te aleja:

  • En primer lugar, todo lo que elijas ha de durar para siempre. Si no es así, lo que estas eligiendo, carece de valor. Cualquier valor temporal no tiene ningún valor, pues solo lo eterno es real.

  • En segundo lugar, si aquello que eliges supone despojarle o quitarle algo a alguien, en realidad no estás eligiendo nada, pues es tu elección te estas despojando a ti mismo de aquello que creer estar quitando. La culpabilidad de tus actos hará que reniegues de lo conseguido y por lo tanto no podrás ver las cosas que realmente posees.

  • Analiza en tercer lugar la razón del valor de lo que eliges. ¿A quien sirve el propósito de tu elección? ¿A que guía estas escuchando? El ego siempre te engañará, pues el no reconoce lo que en verdad quiere, pues si lo llegaras a descubrir sabe que sería su fin. El ego siempre clama por su “inocencia”, pero hay una sencilla forma para descubrir su engaña: Ante el más mínimo vestigio de culpabilidad ante lo que has elegido, es que has escuchado al ego y permitido que él dirija tu elección, y de esta manera, no te permites descubrir que ante las alternativas que se te presentan solo existe una posible elección, pues la otra no es sino nada: Todas las cosas o bien son valiosas o bien no tienen ningún valor; o bien son dignas de que se las procure o bien indignas de ello; son también completamente deseables o bien no merecen que se lleve a cabo el más mínimo esfuerzo por conseguirlas.

Esto es lo que hace que elegir sea fácil. La complejidad no es sino una cortina de humo que oculta el simple hecho de que tomar decisiones no es algo difícil.

No le daré valor a lo que no lo tiene y solo iré en pos de lo que es valioso, pues eso es lo único que deseo encontrar. (LE.133.pI.13:4)

 

LA BIODESCODIFICACION A LA LUZ DE UCDM -parte 2– Enric Corbera

LA VERDAD DE LA REALIDAD: LA INTERPRETACION EN LAS RELACIONES


No son las palabras las que nos lastiman, es nuestra interpretación de esas palabras lo que nos hiere.




La verdad es real en sí misma  y no necesita defensa. Cualquier intento de otorgar realidad al error intentando que sea tu verdad condiciona tu percepción.

Se nos ha condicionado a pensar que nuestras emociones están causadas por lo que sucede a nuestro alrededor. La interpretación en tu mente que haces de todo cuanto te rodea no es sino un vano intento de justificar tus reacciones. Ante cualquier percepción de ataque por uno de tus hermanos reaccionamos de forma automática. Estamos convencidos de que si respondemos a ese ataque con cualquier reacción asociada al miedo (culpa, ira, enfado…) nuestros actos están justificados. El ego se empeña en culpar a los demás creyendo que tiene razón y que son los otros los que se encuentran bajo el error.

Pero analizar lo que los otros hacen no nos concierne, pues no somos quienes para evaluar las intenciones, la realidad interior o el sufrimiento de los que nos rodean. Pero frecuentemente lo hacemos, y al hacerlo e interpretar la situación a nuestra manera, estamos otorgando realidad a nuestros pensamientos, y al otorgarles realidad no podemos ver sino lo que queremos y por lo tanto a través de una percepción distorsionada lo convertimos en nuestra propia realidad, posiblemente alejada de la verdad.

Si decides que alguien está realmente tratando de atacarte, abando­narte o esclavizarte, reaccionarás como si realmente lo hubiese hecho, al haberle otorgado realidad a su error. Interpretar el error es conferirle poder, y una vez que haces eso pasas por alto la verdad. (T-12.1.1:7-8)

Solamente existe una forma correcta de interpretar cualquier situación, porque solamente existe un tipo de pensamiento real: El amor, pues solo el amor existe. Cualquier percepción de algo no amoroso, en realidad no existe y ha de ser considerado como una petición de ayuda.

La única opción posible de interpretación ante cualquier situación en la que nos veamos envueltos es la del agradecimiento, pues todo pensamiento que nazca de un Hermano o es un pensamiento amoroso o una petición de ayuda. En cualquier caso bien sea en un sentido o en otro, no es sino una oportunidad para evitar reactivar una emoción negativa y transmutarla en el descubrimiento del mecanismo de percepción anómalo que se ha producido y por lo tanto nos ofrece la posibilidad de superarlo: Dominar las emociones, es dominar los pensamientos y por lo tanto la posibilidad de cambiar la percepción de la realidad

La única reacción apropiada hacia un hermano es apreciarlo. Debes estarle agradecido tanto por sus pensamientos de amor como por sus peticiones de ayuda, pues ambas cosas, si las perci­bes correctamente, son capaces de traer amor a tu conciencia. (T-12.1.6:1-2)

Otorgar realidad al error es reconocer que lo conoces en ti y que por lo tanto existe. Por eso al proyectar en tu hermano tu propio error, e interpretar su propias necesidades no estas sino reconociendo las tuyas. Dejar de juzgar te permite reconocer en tu Hermano lo que él verdaderamente es, y al reconocerlo en él no puedes sino pensar lo mismo de ti. En eso esta basada la curación y el milagro, pues al percibir la verdadera realidad y considerar la petición de ayuda como lo que es, otorgas amor, y al hacerlo tu mismo te estás sanando.

Por lo tanto solo existe una manera de reaccionar a la realidad, pues la realidad es inmutable y la inmutabilidad solo reside en el Maestro de la verdad: Aplicar las interpretaciones del Espíritu Santo es garantía de paz, pues transforma tu miedo y tu tendencia al ataque en amor.

El miedo es un síntoma de tu profunda sensación de pérdida. Si al percibirlo en  otros aprendes a subsanar esa sensación de pérdida, se elimina la causa básica del miedo. De esa manera, te enseñas a ti mismo que no hay miedo en ti. Los medios para erradicarlo se encuentran en ti, y has demostrado esto al dárselos a otros. El miedo y el amor son las únicas emociones que eres capaz de experimentar. (T-12.1.9:1-5)

El amor es la única forma de percibir la realidad correctamente, Sea la que sea la situación ante la que te encuentres, no intentes interpretar, pide la interpretación del espíritu y abandona la tuya pues eso permitirá que él reemplace tu juicio y tu visión contemplando el amor en todo y en todos. Reemplazando el miedo por amor y transformando el error en verdad
Si deseas contemplar el amor, que es la realidad del mundo, ¿qué mejor cosa podrías hacer que reconocer en toda defensa con­tra él la súplica de amor subyacente? ¿Y de qué mejor manera podrías darte cuenta de su realidad que respondiendo a esa súplica dando amor? (T-12.1.10:1-2)