DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

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despierta al amor

LA INVITACION por gangaji


Te doy la bienvenida a indagar;
Te doy la bienvenida a tu 
siempre más profundo, 
siempre más fresco descubrimiento.





Es posible descubrir que la esencia de tu ser es consciencia silenciosa. La verdad sobre quién eres es más profunda y está más cerca que la historia que te cuentas sobre quién eres. Y es posible descubrir directamente esa verdad sobre ti en este momento, sea un momento de exaltación o un momento horrible. No hay nada que tenga que cambiar o permanecer igual. El resultado esencial de este descubrimiento es una dicha y realización absolutas. 

Estoy aquí para apoyarte en este descubrimiento, de la misma forma que mi maestro me apoyó a mí, a través de la indagación hacia la verdad de quién eres. La consciencia silenciosa, que es quién eres en realidad, no está en contra de ninguna dualidad. Eres la fuente de la dualidad y la fuente de la resolución de la dualidad. La consciencia silenciosa que eres incluye todas las historias, todos los pensamientos, todos los ruidos, todas las acciones, todas las emociones y todas las circunstancias. Está presente antes de cualquier cosa, durante la existencia de cualquier cosa y después de que cualquier cosa haya ocurrido.

La historia sobre ti está cambiando y mutando constantemente. La verdad de ti no cambia nunca. Con suficiente trabajo y poder se puede convertir en una historia muy buena. Pero la historia de quien eres nunca te va a llenar porque no es la verdad de quién eres. La verdad está siempre presente por debajo de cualquier narración que pueda estar ocurriendo. Indagar en la verdad es indagar en lo que no está dicho, en lo que no está creado, y que está siempre presente , independientemente de una historia buena o mala, una historia de éxito o una historia de fracaso.

Cuando dejas completamente de esperar una historia mejor, o mejores emociones, o mejores circunstancias, entonces la mente está abierta a indagar hacia aquello que está presente, ahora y siempre, y en paz de manera natural.

Realmente no hay forma de que vivas una vida plena hasta que descubras la verdad sobre ti. Puedes vivir con un sentido y propósito, pero si ese propósito es simplemente una parte de la narración de la historia de tu vida, te continuarás perdiendo la realización más profunda. Un propósito auténtico es más grande que quién crees que eres, y dentro de él hay dicha y paz.

Una vida plena o realizada tiene tanto un aspecto práctico como trascendental; de hecho es donde lo práctico y lo trascendental se encuentran. Trascendentalmente, eres conciencia inmortal, eres vida consciente. Cuando tu personalidad se va, cuando tu historial personal se va, permaneces como Vida en sí misma. Y prácticamente, cuando tú como forma individual te das cuenta de ti mismo como algo que no está limitado por ninguna forma, tu vida particular se enriquece profunda y dulcemente. Es, de manera natural, un reflejo de significado y propósito.

Te invito a que pares de imaginar quién eres, a que pares de imaginar qué es la iluminación, y a que pares de imaginar qué es la realización. A que pares de imaginar cómo será tu futuro, y a que pares de imaginar cómo fue tu pasado. A estar aquí, simplemente como consciencia, presente, indagando sobre lo que siempre está aquí. Cuando la respuesta a esa indagación viene a través de una experiencia directa en lugar de con la definición de una historia personal, la realización no conlleva ningún esfuerzo. El propósito que se desprende de esa realización es natural y sorprendente. 

Te doy la bienvenida a indagar; te doy la bienvenida a tu siempre más profundo, siempre más fresco descubrimiento. 

SERGI TORRES Y SU EXPERIENCIA CON UCDM


En esta entrevista de Ricardo Soriano para su programa "conexiones del ser" emitido por el canal "visionarios hispanos TV" entrevista a Sergi Torres, donde cuenta su experiencia con UCDM y toca los principales temas los principales temas de este curso
Con el amor característico de Sergi en sus palabras, nos deja un mensaje profundo y cercano cómo sólo él lo sabe hacer, llegando hasta el centro del corazón.


COMO ACTUAR ANTE EL ATAQUE

El pasado día, mi paz se vio alterada ante los gritos de un compañero de trabajo, por un asunto nimio y pensando hoy en las circunstancias del ataque y el malestar que dicha circunstancia me produjo, he acabado concluyendo que como estudiante de UCDM, debía aprender a que las dificultades de la vida no deberían tener el poder de arrebatar nuestra paz interior.




En nuestro transcurrir por el sueño que es la vida, estamos convencidos de que somos cuerpos en relación con otros cuerpos, y ante los problemas que el vivir nos presenta, pareciera que UCDM desde su visión metafísica de enseñanza,  en el que todos somos mente, puede con dificultad dar una respuesta adecuada a estas situaciones de ataque.

Cuando somos diana de un ataque y nos sentimos heridos en nuestro interior, la respuesta lógica parece ser devolver el ataque, porque en nuestro sistema de pensamiento continuamos pensando en la existencia de cuerpos separados y nos olvidamos que en la Mente Una, la persona que creemos nos está atacando, está en realidad en nuestra misma mente; y es por tanto, la elección que realizas al identificarte con el sistema de pensamiento del ego, la causa del malestar que sentimos, al perpetuar en nuestro ser consciente una proyección inconsciente de nuestra creencia en la separación,

Los sentimientos que tienes durante el ataque de tu hermano son ciertamente los normales. Mientras sientas que los tienes, no deberían ser ignorados, o juzgados. No debemos comportarnos de una manera diferente a la habitual dentro del nivel en el que creemos encontrarnos.

Ante el ataque la existencia de nuestro ego se ve amenazada. Pero actuar de forma diferente a la que el ego espera, puede crear en nuestra mente verdaderas dudas entre la caridad -la caridad es una forma de percibir la perfección en otro aun cuando no puedas percibirla en ti mismo” T-2.V.9:4.- que supone conocer que quien nos ataca precisa de nuestro amor y por otra el hecho del propio ataque, perpetuando un sentimiento de obligación y de culpa y otorgando de esa manera poder a la ilusión del ataque y al sentimiento de separación.


El ego siempre habla primero. Es caprichoso y no le desea el bien a su hacedor. (T-6.IV.1:2-3)


El objetivo final del curso es el enseñarnos a percibir únicamente una petición de amor, pero ciertamente ése es el final del proceso, y llegados a él posiblemente no necesitaríamos leer estas líneas. Pero mientras tanto, es importante ser honesto acerca de lo que sientes, sin hacer juicios de valor respecto a la situación concreta y sin intentar ponerte a ti mismo en un estado mental con el cual aún no estás identificado por completo.

"Una vez que alguien queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, porque todo lo que sus sentidos le muestran da fe de la realidad de su sueño. Dios nos ha dado la Respuesta, el único Medio de escape, el verdadero Ayudante. La función de Su Voz - Su Espíritu Santo - es mediar entre los dos mundo. El Espíritu Santo puede hacer eso porque, si bien por una parte conoce la verdad, reconoce también nuestras ilusiones, aunque no cree en ellas. El objetivo del Espíritu Santo es ayudarnos a escapar del mundo de los sueños, enseñándonos como cambiar nuestra manera de pensar. El Curso, no obstante, ofrece su propia definición de lo que en realidad es el perdón, así como también de lo que es el mundo." (prefacio xiii)

Por tanto, en cada decisión que tomamos, es importante invitar al Espíritu Santo para asegurarnos que nuestros actos de caridad  provienen de la Verdad y no de la culpabilidad y del miedo. Y es la llamada al Espíritu Santo la que te permite una visión diferente de la situación. Te gustaría sentirte bien y no ser atacado sin embargo, pero lo que en verdad necesitas es aprender a interpretar la experiencia de otra manera

No se te está forzando a ello, sino que simplemente esperas lograr lo que quieres. Por tanto, puedes decir con perfecta honestidad: Quiero ver esto de otra manera (T-30.I.11:2-4).

Desde ese lugar sabremos qué es lo que debemos hacer o no hacer, dándonos la oportunidad de sanar el atacante (y por tanto a nosotros mismos), quizá no en forma, pero en verdad, ya que el atacante está realmente en nuestra propia mente.

"Así es como surgieron todas las ilusiones. El que las teje no se da cuenta de que es el mismo quien las urde ni cree que la realidad de estas dependa de él. Cualquiera que sea su causa, es algo completamente ajeno a él, y su mente no tiene nada que ver con lo que el percibe. No puede dudar de la realidad de sus sueños porque no se da cuenta del papel que el mismo juega en su fabricación y en hacer que parezcan reales." 
(T-27.VII:6-9)

La teoría la conocemos todos, pero también reconocemos que no es algo fácil de hacer. Es necesaria nuestra pequeña dosis de buena voluntad para permitir que el Espíritu Santo guie nuestras acciones en el sentido del amor y no del miedo. El amor nos permite reconocer la verdad en cada situación, independientemente de las apariencias.

“Nunca estoy disgustado por la razón que creo” (LE.pI.5): Traer a la conciencia al menos uno de estos pensamiento mientras estás siendo atacado, te pone en contacto con la parte de tu mente que cree en el amor y no en el miedo

"El secreto de la salvación es sino este: que eres tu el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quien el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cual parezca sea la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarias en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tu el que lo está soñando. No importa cual odiosas y cuan depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan solo de tu propio sueño" 
(T-27.VIII.10:1-6)


Es posible al principio, tras el ataque te encuentres verdaderamente disgustado y que estas ideas no aparezcan en tu mente hasta pasado mucho tiempo tal y como me sucedió a mí.

Es importante  no juzgarse de ninguna forma cuando estés alterado ni olvidarse de pedir ayuda ni por cualquier reacción que pudieras tener a los ataques. En la vida, estos ataques se vuelven oportunidades para poder poner en práctica las lecciones aprendidas.

Conociendo la teoría y con la práctica diaria, tu manera de pensar irá cambiando gradualmente, y poco a poco no te enfadarás de la misma manera por un ataque y aprenderás a ver las cosas de otra manera. 

Es tu elección… siempre es tu elección

COMO DEBE HACER EL AMOR LA MUJER por Barry Long





Haz el amor por amor, sólo por amor. Y cuando estés haciendo el amor no esperes nada más allá de ese momento. Si no hay suficiente amor en tu compañero, deja de hacerlo; no hagas el amor.


¡Estoy hablando especialmente para ustedes, mujeres!



Si sientes que hay amor en el hombre, o sientes que el amor está en ti y quieres hacer el amor porque quieres SER amor con ese hombre, entonces debes ser capaz de entregarte a él completa y totalmente. Debes aprender cómo darte AHORA y no estar con un pie en el  "sí" y el otro en el "no". No debes protegerte de esa manera, porque así sólo estarás cuidando tu emoción. Pondrás una condición en tu hacer el amor.




Tu protección es: no hagas el amor por nada excepto por amor. Entrégate completa y totalmente, y de este modo puedes emplear el amor: para ser tú misma y para avanzar más, aun si el hombre no es capaz para esto.




El hombre no sabe cómo amar. Si tu amante sabe, entonces es maravilloso pero es muy, muy raro, porque el hombre se excita y la excitación nunca le hizo el amor correctamente a la mujer hasta ahora.




Cuando el hombre no es capaz para esto, ustedes mujeres, deben ser muy, muy fuertes. No deben ponerse emocionales después de hacer el amor...  pensando: ‘¿A dónde va esto?’ o ‘¡No tuve un orgasmo!’ o ‘¡El me falló!’ ¿Si él te está fallando, para qué haces el amor con él?




Tienes que hacer que el hombre actúe correctamente. Tienes que decir: ‘¡No voy a hacer el amor contigo si te vas a perder en ello. Si no puedes ser un hombre y librarte de esa maldita excitación no voy a hacer el amor contigo!’




Eres mujer. Deseas que te hagan el amor. Así que el hombre no tiene que comportarse como un chico o un bebé, o saltar para arriba y para abajo con una tremenda erección, tratando de perderse en ello!


¡Eres mujer! Es verdad, la liberación femenina está aquí. Pero debes entender lo que es. Es hacer que tu amante actúe correctamente.



Mujeres, deben hacer que sus amantes actúen correctamente, y entonces no serán mal usadas ni tendrán nada por lo cual ponerse emocionales. No deberían hacer el amor si ellos son niños: si se pierden a sí mismos. O, si los aman, entonces deben hacerse responsables y enseñarles. Y esto los hará a ambos más responsables. Requiere gran presencia hacer que los cuerpos se muevan correctamente, sin excitación, y ambos son responsables por hacerlo bien.




No es algo mecánico. Debes abandonar la idea de que si no hay algún tipo de romance, hacer el amor es algo mecánico. Se requiere gran conciencia para hacer que el cuerpo del hombre no esté excitado, para quese mueva en ti con tal presencia que puedas sentir la belleza. Sin emoción, sin imaginación, sientes la belleza, el puro placer de la sensación.




La realidad de la mujer es ser responsable por el amor, hacer el amor sólo por amor y ser vulnerable al amor.




Debes ser vulnerable al amor, de lo contrario el amor no podrá enviarte amor. Dices: Puedo ser amada. Soy vulnerable al amor, pero sólo al amor. Soy mujer. La mujer real siempre está disponible. Está disponible para ser amada AHORA. Para ser amada por el amor, porque ella no se entrega a nada más.




Muchas mujeres me han dicho que le han dado la espalda al amor. Lo abandonan antes que pasar otra vez por la misma vieja historia. No pueden soportarlo más. Pero mañana puede venir el amor. Si has tomado una postura basándote en el pasado, el amor no te puede enviar amor. Si la persona correcta llega a ti, entonces debes estar abierta a ello.


Mujeres, tienen que ser fuertes. Tienen que encontrarse a sí mismas. Son vitales para la realización de la conciencia que es esta enseñanza, dado que soy el Maestro del hombre para la mujer. Estoy trayendo a la vida el principio femenino.

¡La mujer debe ser mujer!

En su propia sensación la mujer sabe lo que es ser mujer, pero lo pasa por la pantalla de la mente y las emociones y entonces se confunde acerca de lo que es. La mujer es muy poderosa. Pero no es en absoluto poderosa del modo en que lo expresa en el mundo. No va a llegar a ningún lado en este mundo porque éste está hecho por el hombre. Ella sólo se acopla a él. Sólo compite con él. Siempre va a ser usada por él. No puedes competir con el hombre en este mundo. No tienes esperanzas. Estás siendo manipulada por la conciencia de masas masculina.

¡Debes ser mujer!

En primer lugar, sólo debes hacer el amor por amor y no debes hacer el amor con un hombre emocional. No necesitas que te digan nada más: el amor dentro de ti te informará de cualquier otra cosa.

Entonces debes enseñarles a tus amantes. Con tu tremendo poder sobre el hombre, debes hacer que tu amante sea recto. Debes decir lo que estás haciendo: ‘¡Estoy creciendo en amor y conciencia y no quiero ser infectada ni inyectada con emoción! Muéstrame el amor que ahora sé que es amor. No haré el amor hasta que esté allí.’

Cuando haya suficiente amor en el hombre y cuando en tu ser mujer digas: ‘¡Sí, haré el amor con él!’, úsalo entonces para entregarte total y completamente al amor. Al amor, no al hombre. Entrégate al hacer el amor, usándolo para ti misma, dando tanto como puedas.

Si el hombre se excita y no puede dar mucho, no te desanimes. No te aferres al momento. No te pongas emocional después. No te preguntes adónde está yendo la relación ni te pongas de malhumor porque falló otra vez. Úsalo para ti misma y abandona la emoción. Haz uso de cada ocasión en que haces el amor. Tienes que llegar a estar en el estado correcto.

Haz el amor, no cuando pienses que quieres sino cuando sientas que está bien. Lo que sientas de tu amor te va a guiar. Te conducirá hoy o mañana a alguna persona o situación en la que harás el amor. Estoy hablando acerca del amor y de lo que el amor hará y asumo aquí que cosas tales como la anticoncepción y el riesgo de infecciones sexuales han sido previstas para que no tengas preocupaciones. Entonces, si vas a ir y hacer el amor, hazlo desde lo que sientas dentro tuyo: ¿Hay amor aquí?...Sí, aquí hay amor.

¿Sientes la sensación de ti misma? ¿La estás sintiendo ahora? Es allí donde haces el amor. Esa sensación es la que hace el amor.

Ahora bien, para ustedes, hombres: es así como debería ser cuando van a hacer el amor con una mujer. Deben estar tan quietos interiormente como están ahora conmigo.

La excitación del amor o la pasión aparecerá primero en tu plexo solar. No en tus genitales. Siente siempre esta sutil y maravillosa excitación a través de tu plexo solar. Y sigue sintiéndola allí. Si va a los genitales, te pierdes y empiezas a desear. Vive con la belleza, la sutil excitación en el plexo solar. El resto seguirá naturalmente.

Y tú, mujer . . . Sigue sintiéndolo allí. Eso es romance, el romance está en el plexo solar.

Y, hombres . . . la alegría del olor de la mujer o la fragante anticipación de estar con la mujer está en tu plexo solar. Es allí donde ustedes dos se comunican. Permanece allí. No te preocupes por los genitales. No trates de excitar la conciencia genital: te pondrás emocional. El amor llegará a los genitales sin que lo intentes.

Todos ustedes han oído que hay que hacer que la mujer esté lista para hacer el amor: ése es un sinsentido construido por la mente; no es verdad. La mujer está siempre lista para hacer el amor cuando hay amor. Ustedes mujeres, tienen que saber esto: siempre están listas para hacer el amor cuando hay amor, cuando suficiente espíritu se manifiesta a través del hombre.

Debes empezar a sentir la pasión en tu plexo solar. Obsérvalo por ti mismo. Volvemos a la realidad en la que te sientes a ti mismo. Hazlo ahora. Siente el plexo solar. Siente la alegría o la pasión. Está allí. Ahora. Por debajo de las emociones. Siempre está allí. ¿Lo sientes?

Siente la alegría o la pasión en tu plexo solar. ¿Lo sientes?

Todo tu amor sexual, tu verdadera atracción sexual, del hombre por la mujer, está en el plexo solar, ahora. No hay razón para que estés excitado en los genitales.

Esa hermosa sensación de comunicación entre los principios masculino y femenino está allí en ti ahora. Es allí donde está tu pasión. ¿Lo sientes?

Si alcanzas la pasión en ti cuando estás solo, no debes pensar. No debes fantasear acerca de ello. Debes sentir la pasión sin pensamientos. El pensamiento te saca de la sensación que está allí y te pone en tu imaginación. La sensación es la sensación, no necesita pensamientos.

¿Lo sientes? Siente tu pasión. Siente allí tu anhelo. La otra cara de la moneda de la pasión es el anhelo. Todos estamos anhelando. Todos estamos anhelando amor, vida, unión con nosotros mismos. El anhelo es la pasión por la vida, por estar unido con la vida. Si vemos un pájaro o una flor, podemos sentir nuestro amor por el pájaro o la flor en nuestro plexo solar, porque anhelamos ser uno con esa flor y ese pájaro, no tan fuertemente como anhelamos estar unidos con el hombre o la mujer, pero el anhelo está allí. Anhelamos ser uno con la vida allí donde vemos algo que es hermoso. Y no hay nada más hermoso que el espíritu y la pureza, brillando a través de la mujer o el hombre. Esto crea la verdadera pasión por la unión.

Siente ahora tu plexo solar. Quédate quieto interiormente por un rato y conéctate con la energía de lo que he estado diciendo.

Mantén el esqueleto erguido. Permite que la carne caiga. Observa si puedes sentir la acumulación de tu propia sensación dentro de tu cuerpo. Observa si puedes sentir tu plexo solar. Ese es el centro de la sensación que sientes. Es allí donde tu amor aparece. Allí es donde está.



Barry Long

© The Barry Long Trust

SERGI TORRES - "La Unidad del Amor y el Sufrimiento" -

¿QUE SIGNIFICA DAR MILAGROS A OTROS?


Si somos estudiantes de Un Curso de Milagros®, debemos estar aprendiendo a ser obradores de milagros, ¿no es cierto? Por lo tanto nos ocupamos de dar milagros y ofrecerlos a todos los que se cruzan con nosotros, ¿no es cierto? Esa parece ser la conclusión lógica, sin duda, aunque no sabemos si realmente lo estamos haciendo. ¿Cómo es esto? Si nos preguntaran, podríamos responder:
¿Qué es un milagro, al fin de cuentas? Y si mi "única responsabilidad" como obrador de milagros es aceptar la Expiación para mí mismo (T-2.V.5.1), ¿qué es todo esto de ofrecer milagros y darlos a otros? ¿Cómo ofrezco un milagro, y por qué?
El Curso dice que deberíamos ofrecer milagros:
"En el tiempo, se te ha dicho que obres milagros tal como yo te indique, y que permitas que el Espíritu Santo te traiga aquellos que te andan buscando." (T-15.V.10.7)
"Y ofrecerás milagros debido a que eres uno con Dios." (L-pI.77.1.3)
Para entender lo que significa ofrecer un milagro, tratemos primero de entender qué es un milagro. En una parte el Curso dice, "Un milagro es una corrección que yo [Jesús]introduzco en el pensamiento falso" (T-1.I.37.1), y en otra parte, un milagro parece ser el equivalente de restituir la mentalidad recta (T-2.V.3:1-5). Estos pasajes, y otros, me han llevado a la conclusión que un milagro es la actividad de Jesús o del Espíritu Santo que cambia nuestra percepción desde falsa a verdadera. Lo típico sería que el cambio de percepción quita de nuestra mente alguna forma de culpa, permitiéndonos ver la perfecta inocencia del Hijo de Dios tanto en otros como en nosotros.
El cambio es puramente interno. ¡Aunque de todos modos, todo es interno! Como dice Fred Alan Wolf en la película ¿Qué sabemos? "No hay un 'afuera' afuera," lo mismo que afirma el Curso: "No hay nada externo a ti. Esto es lo que finalmente tienes que aprender, pues es el reconocimiento de que el Reino de los Cielos te ha sido restaurado." (T-18.VI.1.2) Lo que parece ser externo viene de nuestra mente (T-20.VIII.9:4-7), y así, el cambio interno inevitablemente produce un cambio en cómo vemos el mundo, y el milagro que hemos recibido termina siendo ofrecido a otros. No buscamos un cambio en el mundo, pero  cambiamos el mundo al cambiar nuestra mentalidad.
Probablemente preguntes, "¿Bueno, si un milagro es un acto del Espíritu Santo, cómo podré ofrecérselo a otros?" El Curso a veces parece combinar ese acto del Espíritu Santo con su efecto en la mente, el cambio en nuestra percepción. Podemos ofrecer ese cambio a nuestros hermanos y hermanas. "Cada milagro que le ofreces al Hijo de Dios no es otra cosa que la verdadera percepción de un aspecto de la totalidad." (T-13.VIII.5.2)
Por ejemplo, supón que en mi mente he juzgado y condenado a alguien por mentirme. Tal vez lo haya tildado inconscientemente de pecador indigno de mi amor. Entonces, al llevarle la situación al Espíritu Santo, la luz entra a mi mente y cambia mi percepción. ¡De repente, veo que las mentiras de mi hermano no son pecados, sino un pedido de ayuda, que no exigen castigo sino… bueno… ayuda! Después de ese cambio, me encuentro con él sin juzgar. Queda claro por mis palabras o acciones que no lo juzgo. Dicho simplemente, estoy practicando el perdón. Y cuando hago eso, ofrezco un milagro a mi hermano. Con sólo abrirme a la percepción verdadera de mi hermano (que es "un aspecto de la totalidad"), me convierto en obrador de milagros.
Mi hermano previamente recibió mi impresión de que era un mentiroso. Probablemente lo haya juzgado abiertamente por sus mentiras, y él se sintió culpable por ello. Ahora, él se encuentra con que tengo una nueva percepción de él, lo cual le permite recibir esa nueva percepción en reemplazo de la anterior. Él se puede ver a sí mismo como inocente; él puede experimentar el perdón. A través de mí, el Espíritu Santo le está ofreciendo el mismo milagro que Él me ha dado a mí. Por lo tanto, en el milagro algo nos sucede, y compartimos ese algo con otros: "Das el milagro que recibes." (T-25.IX.10.1)
"Nadie puede pedirle a otro que sane. Pero puede permitirse a sí mismo ser sanado, y así ofrecerle al otro lo que él ha recibido. (T-27.V.1.7)
Ofrecer un milagro significa compartir la percepción verdadera que el Espíritu Santo nos ha dado, que es la visión de Cristo:
"Hoy dejo que la visión de Cristo contemple todas las cosas por mí, y que en lugar de juzgarlas, les conceda a cada una un milagro de amor." (L-pII.349.Título)
Mirar con la visión de Cristo significa que no juzgamos lo que estamos viendo, y estamos llamados a ofrecer este milagro a todos. Al hacerlo no sólo los liberamos a ellos, sino que nos beneficia a nosotros:
"Ofrece el regalo de Cristo a todo el mundo y en todas partes, pues los milagros que le ofreces al Hijo de Dios a través del Espíritu Santo te sintonizan con la realidad." (T-13.VIII.7.2)
Jesús me da un milagro cuando él me restituye (temporalmente al menos) a mi mente correcta, corrigiendo los errores de mi pensamiento. Yo doy el milagro a otro al aplicar o extenderles aquello que me fue dado. Los veo como el santo Hijo de Dios, a la luz de la verdad, y tal vez le diga o haga algo que le ayude a esa persona a conectarse con su propia mente correcta. Cuando ello sucede el milagro regresa a mí: "Hoy sólo ofrezco milagros, pues quiero que retornen a mí" (L-pII.345.Título). Cuando le doy un milagro a un hermano, y él lo recibe, yo también lo recibo de vuelta:
"Los milagros son una forma de dar aceptación y de recibirla." (T-9.VI.6.3)
En los Evangelios, Jesús dijo, "Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante." (Lc 6:38) Lo que dan, lo reciben de vuelta multiplicado. Ustedes reciben el milagro inicial, cambiando su percepción de un hermano. Ofrecen esa percepción cambiada, mostrándole su inocencia. Cuando lo recibe, convirtiéndose en un receptor del milagro (T-2.V.3:2), el circuito del milagro se completa. Él se libera de la culpa, tú ves los resultados, y sabes que un milagro se ha obrado a través tuyo. Sabes que Dios está en ti, y por lo tanto, la sanación que sucedió en tu mente aumenta y se refuerza. Esta progresión de tres pasos ocurre una y otra vez en el Curso: recibes, das, y recibes más profundamente. "Al dar es como reconoces que has recibido" (L-pI.159.1:7).
Ofrezcamos entonces, día a día, los milagros del perdón a todos en todos lados:
Cuando te sientas tentado de atacar a un hermano, recuerda que su instante de liberación es el tuyo. Los milagros son los instantes de liberación que ofreces y que recibirás. (T-15.I.12:3-4)

LOS DOCE PASOS DEL PERDON: Cuarta piedra angular RECUERDA EL AMOR DE DIOS P. Ferrini




Cuarta piedra angular


RECUERDA EL AMOR DE DIOS



Siempre hay sucesos y circunstancias que nos ocurren en la vida y nos dejan anonadados, nos derrumban, nos incomodan. Perdemos un trabajo, o alguien muere, o una relación acaba. Y nos sentimos atacados, decepcionados, descorazonados. Sentimos que hemos fracasado.

Cada suceso aparentemente negativo que nos ocurre en la vida toca en primer lugar nuestra culpabilidad. Y antes de que nos demos cuenta, nos hemos hundido en un agujero negro emocional. En ese agujero nos sentimos indignos. Dios no nos ama. No les importamos a los demás. Y nuestras vidas están vacías y no tienen significado.

¿Quién no ha estado en este lugar?

Éste no es únicamente el lugar de las expectativas insatisfechas, también es el lugar del dolor existencial, donde nos sentimos expulsados del jardín, donde las lágrimas fluyen y rebosan, en la sombra de lo que podría haber sido. Éste es el lugar de nuestras heridas colectivas.

No lo sabemos, pero sentimos la pena de haber perdido la intimidad con lo divino. Nuestra conexión con nuestra Madre/Padre se ha vuelto tenue y esquiva. Cuanto más tratamos de dirigir nuestras vidas, nuestros sentimientos de separación se intensifican. Nuestra fragmentación aumenta en la medida que nos enfocamos en la parte de nuestra vida que parece vacía.

Desde nuestra soledad, gritamos, sin esperar ser oídos. Y, sin embargo, es precisamente en este lugar de la herida y de un extraño silencio donde nuestra Madre/Padre se dirige a nosotros. Venimos vacíos, dispuestos a escuchar. Hemos venido con humildad y tendiendo la mano. Hemos venido esperando en contra de toda esperanza. Hemos venido sabiendo que aquí debe haber algo, pero sin saber qué es.

Si no has estado en este lugar, no te lo puedo describir. Si has estado en este lugar, y no has sentido que algo se agitaba por dentro, cierta calidez y batir de alas en medio del dolor, entonces no puedo ayudarte.

Éste es un lugar que cada uno de nosotros debe encontrar por sí solo. Ésta es la habitación de la que nadie sale sin ser transformado.

Desde este lugar de desolación, nuestras alas se reparan. Las viejas penas se purgan. La culpabilidad se vacía de su copa sin fondo. La oscuridad del amanecer es devuelta a la medianoche. La mancha de sangre de la herida que sella el corazón puede verse sobre la piel. Aparece un cuerpo sobre la cruz vacía.

El hombre y la mujer no vienen a esta tierra a sufrir, sino a abandonar el sufrimiento. Algunos creen que esto puede hacerse a través de la negación. Deben averiguar que eso es imposible.

La ruta hacia la alegría atraviesa el sufrimiento. Uno se tropieza inesperadamente con la única herramienta que se le ofrece en el viaje. Al principio, uno no comprende que es una herramienta.

En mi dolor, encuentro perdón. En mi dolor, encuentro el amor de Dios. Esto no ocurre hasta que yo lo permito. Es posible que me lleve mucho tiempo. Pero, cuando extiendo mi mano, veo que la liberación es posible. Cuando abro mi corazón a la presencia que no puedo ver, siento que se une a mí. Siento que me ayuda a ponerme de pie. Siento que se alza y camina conmigo, y me guía en mi viaje.

Algunos nunca encuentran la herramienta. No dan a los demás lo que los demás deben aprender para dárselo a ellos. Y retienen de ellos mismos lo que deben aprender para poder dárselo a los demás. Se miran en el espejo sin reconocer la imagen que les mira de vuelta. Rompen el vaso y usan los cristales para cortar sus ataduras y salir corriendo.

Pero la libertad no puede conseguirse a zarpazos. Por cada zarpa hay un ala, apenas recordada, un ala que espera ser puesta a prueba en la soledad del corazón. Cada alma tiene una cita con Dios.

Desde el momento en que se produce el encuentro, por fin sabemos que no estamos solos. Sabemos que todo el dolor, toda la separación, toda la culpabilidad y la vergüenza son una ilusión. Sabemos que somos amados y que nunca hubo una ocasión en que no lo fuéramos.

Entonces nos alejamos de la intensidad de ese momento. Nuestras vidas vuelven a ser más previsibles. Nuestra visión se estrecha. Retiramos la mano que teníamos tendida. Nuestra atención va de aquí para allá. Estamos inquietos. Estamos aburridos. Tenemos que superar otra crisis. Necesitamos correr riesgos para poder volver a caernos al suelo.

No tenemos por qué desplegar esta farsa. Pero lo hacemos. Nuestra pequeña dosis de buena voluntad está adherida a nuestro dolor. Sin nuestro dolor, no podemos rendirnos. Sin dolor no podemos recordar que nos resulta imposible controlar nada en la vida. Si no somos tocados en lo profundo de nosotros mismos, seguimos creyendo que estamos al cargo y que sabemos lo que estamos haciendo.

Evidentemente, no hay nada más alejado de la verdad. Ésta es la lección de nuestro dolor y sufrimiento. Ésta es la lección de la ilusión. Parece que tenemos el control, pero no lo tenemos. Creemos que sabemos lo que necesitamos, pero no lo sabemos.

Todo aquello por lo que luchamos, todo lo que percibimos, está lleno del vacío que llevamos a ello. Buscamos la plenitud, pero nunca la encontramos, porque no existe aparte de nosotros. Y no forma parte de la mentalidad de nuestro ego. No forma parte de la búsqueda y de las leyes de la búsqueda. No obedece las leyes del vacío.

¿Empiezas a entender? Cada pérdida, cada dolor, nos lleva a ese lugar de vacío interno donde Dios habita y nos espera. Si lo llenáramos, Ella/Él siempre aplazaría el encuentro. Cualquier adicción, expectativa o sistema de creencias se interpone entre Dios y nosotros, y se apodera del lugar de silencio. Para estar con Dios, tenemos que ir con las manos vacías, sin pensamientos, al lugar donde podemos escuchar y estar. Con el tiempo, llegamos a entender que esto es así. Y llegamos a entender que no es un lugar externo, sino un lugar interno.

No es una sala de meditación ni una iglesia, sino un instante de tiempo, santificado por nuestra intención. Se abre cuando se lo permitimos, cuando estamos molestos y pedimos ayuda. Cuando estamos desencajados de la rutina, expulsados, vueltos del revés, y preparados para recibir ayuda; el templo está preparado.

En el momento de nuestro torbellino emocional, cuando hemos perdido la paz, por la razón que fuera, sólo tenemos que dejarlo todo atrás y entrar. Tenemos que dejar atrás los pensamientos de juicio, la tentación de evaluar o de dar significado a lo que vemos Tenemos que dejar atrás lo que percibimos y entrar.

Porque nada de lo que vemos significa nada, hemos dado a todas las cosas el significado que tienen para nosotros. Pensamos que sabemos lo que son, pero no lo sabemos. Pensamos que sabemos quiénes somos, pero no lo sabemos. No sabemos nada. No sabemos. Desnudos, entramos en el corazón. Con las manos vacías y sin pensamientos, entramos en el lugar de los silencios.

Vivir en la conciencia del amor de Dios significa llegar a entender y aceptar nuestra completa incapacidad de entender cualquier cosa por nosotros mismos. Significa renunciar a nuestra necesidad de conocer o controlar. Significa aprender a confiar en que todo lo que nos ocurre tiene una razón, aunque no podamos verla. Todo lo que entra en mi vida trae una bendición silenciosa, aunque yo no pueda sentirla.

Cuando estoy herido, déjame recordar el amor de Dios. No permitas que evalúe, o juzgue, o piense que sé por qué. No me dejes atacar o defenderme, negar o justificar. Simplemente, déjame recordar el amor de Dios.

Eso es todo lo que necesito. Eso es todo lo que hay.

En lugar de la ilusión, déjame encontrar esta simple verdad. Ante el poder del amor de Dios en mí, todo lo demás palidece. Todo lo que espero es insignificante ante este amor omnipenetrante que nos atraviesa a ti y a mí, y a todo el que se abre a él.

En lugar de juegos de poder, déjame rendirme a esta simple verdad. Dios nos ama igualmente a ti y a mí. Entonces, ¿cómo podría haber victoria o derrota para cualquiera de nosotros? En lugar de los juegos de culpabilidad, déjame recordar que soy inocente, y tú también. Cualquier cosa que te haya hecho, cualquier cosa que me hayas hecho, queda perdonada. Ciertamente, a los ojos de Dios, nunca existió. No es sino la ilusión de nuestra obra de teatro.

Ataque, asesinato, violación, abusos de cualquier tipo, ¿crees que Dios entiende de estas cosas? ¿Crees que estos actos de desesperación son reales para el Rey del Amor?

Si fuera así, Él respondería vengándose, lloviendo fuego y destrozando la carne, castigándonos por nuestros pecados. Pero, al hacerlo, dejaría de ser el Dios del amor. La Verdad se volvería relativa. La violencia sería un atributo de Dios, y por tanto se convertiría en nuestra herencia.

¿Somos los hijos de un Dios iracundo? Si es así, no seremos salvados de este valle de lágrimas. Si es así, lo único que hay es la ilusión.

Lo que crees sobre Dios es lo que crees sobre tu hermano y tu hermana. Debemos ver esto con claridad.

Si pones el mal por encima de ti y le das la forma de Dios, entonces también lo pones por debajo de ti en forma de pecado, culpa y vergüenza, y te lo encuentras en todos los rostros que ves al caminar por la vida.

¿Quieres caminar con el bien o con el mal? ¿Cuál es tu elección? Una elección confirma la ilusión. La otra atraviesa el velo y te lleva a la verdad.

Vivir en la conciencia del amor de Dios es entender que nunca te ha ocurrido nada malo, porque, ¿cómo le podría ocurrir algo malo al hijo o a la hija de Dios? En verdad, eso no es posible.

Ocurren cosas que parecen malas, pero yo no sé qué significan. No soy capaz de juzgarlas. Soy inocente y libre. Porque el que sabe me guía a lo largo de este día, de esta hora, de este momento de lágrimas o de pena silenciosa.

Parece ocurrir algo malo y descubro que quiero asumir la culpa o cargártela a ti, pero veo que sólo es mi mente la que está en piloto automático, tratando de evaluar lo que no es ni bueno ni malo. De modo que simplemente lo dejo ser. No lo niego. No lo justifico. Simplemente dejo que todo sea tal como es. Y digo: «Muéstrame el camino de vuelta a casa. He perdido la paz».

Mi vida es una oración que pide paz. Mi vida es una oración que pide verdad. En la aparente ausencia de amor, pido amor sin avergonzarme. Porque amor es lo que quiero y amores lo que necesito.

Seamos benditos cada uno de nosotros, que caminamos lentamente hacia la luz. A través de lugares oscuros, caminamos. A través de nuestro dolor, caminamos. A través de nuestra pena y de nuestra vergüenza y de nuestro sufrimiento, caminamos.

Este es nuestro viaje a través de la oscuridad. Nos aproximamos al momento de la primera luz confiando en lo que la llama a ser. El Amante llama a la Amada, y la Amada aparece. La Amada aparece, y nos carga a la espalda, y junto a ella está nuestro Padre, el portador de la luz, que abre el camino que nos saca de la oscuridad.

Los errores tardan, pero acaban atrayendo el perdón. La marea de la aceptación y el amor acaba lavando la mancha. Éste es el viaje sin distancia, el viaje sin principio ni fin. Porque el amor no condena, sino que nos recuerda que siempre hemos sido libres. Libres de aprender y libres de perdonar.

No es el caparazón externo lo que importa, sino lo que hay dentro. Y dentro de la forma hay un delicada presencia que dice: «Éste es mi hijo o hija en quien tengo puesta mi complacencia». Dentro de la forma está el amor incondicional que mantiene el universo en su lugar, el amor que hace que las flores se desplieguen en la brisa primaveral y que las olas lleguen continuamente a la orilla. Dentro de la forma está lo que se extiende a través de ella, como una respiración, respirándonos, amándonos, haciendo que nos rindamos a ello.

Sólo hay una flor, un océano, un pensamiento. Y todos pertenecemos a él, ahora y siempre. Recordémoslo.

Recordemos.


Namaste.







PAUL FERRINI, es autor de más de 40 libros sobre el amor, la sanación y el perdón. Su combinación única de espiritualidad y psicología va más allá de la autoayuda y la recuperación hasta el núcleo mismo de la curación. Sus conferencias,retiros y Proceso de Grupos de Afinidad han ayudado a miles de personas a profundizar en su práctica del perdón y a abrir sus corazones a la divina presencia en sí mismos y en los demás.

Para más información sobre el trabajo de Paul, visita la página web: www.paulferrini.com. Contiene muchos extractos de los libros de Paul, así como información sobre sus talleres y retiros.