DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

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despierta al amor

PERLAS DE UN CURSO DE MILAGROS (1)

He decidido hacer una recopilacion de frases recogidas del libro de texto de las que te llegan al alma. Son para leer todas juntas o para encontrar aquel pensamiento que parece escrito para tí en esos momento de tribulación.

Os presento en primer lugar las correspondientes a los tres primeros capitulos del Libro del Texto, aunque progresivamente ire desgranando los siguientes




Desde luego esta lista esta abierta a que compartais vuestras sugerencias con frases que por error u omision no se encuentren en ella.

Disfrútalas y dejate llevar...

CAPITULO 1

* Eres libre de creer lo que quieras, y tus actos dan testimonio de lo que crees

* Todo lo que es verdadero, es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado.

* Un guía no controla, pero sí dirige, dejando a tu discreción el que le sigas o no.

* Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita.

* La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras.

* Nunca podrás controlar por ti mismo los efectos del miedo porque el miedo es tu propia invención, y no puedes sino creer en lo que has inventado.

* Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para ti es verdad porque tú lo fabricaste.

* Respondes a lo que percibes, y tal como percibas así te comportarás. La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo

* En el amor perfecto se expulsa el miedo. Si hay miedo no es amor perfecto

* Es imposible luchar por ti mismo contra el miedo, porque el miedo es tu propia invención y no puedes sino creer en lo que has inventado. Crees en lo que inventas. Para ti es verdad porque tu lo fabricaste.

* Las fantasías son un intento de controlar la realidad deformándola de acuerdo con necesidades falsas para obtener placer

* La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que estás

* Lo que tú crees, es cierto para ti.

* Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para ti es verdad porque tú lo fabricaste.

CAPITULO 2

* Tú no tienes por qué continuar creyendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas.

* La paz es un atributo que se encuentra en ti. No puedes hallarla fuera de ti mismo. La enfermedad es una forma de búsqueda externa. La salud es paz interior.

* La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física.

* Toda curación es esencialmente una liberación del miedo

* Cuando tienes miedo de algo, estás admitiendo que ello tiene el poder de hacerte daño.

* La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. Esto significa que reconoces que la mente es el único nivel creativo, y que la Expiación puede sanar sus errores.

* Recuerda que donde este tu corazón allí también estará tu tesoro

* La caridad es una forma de percibir la perfección en otro aun cuando no puedas percibirla en ti mismo

* Tal vez creas que eres responsable de lo haces pero no de lo que piensas. La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos.

* Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivocada

* El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces

* Sólo tu mente puede producir miedo. Hace eso cada vez que está en conflicto con respecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que quiere y lo que hace al respecto.

* No hay pensamientos fútiles. Todo pensamiento produce forma en algún nivel


CAPITULO 3

* Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo

* La percepción entraña interpretación, y eso quiere decir que no es íntegra ni consistente.

* Ser uno es ser de una misma mente o voluntad

* Reconocer significa "conocer de nuevo", implicando que antes gozabas de conocimiento

* La mente que cuestiona se percibe a sí misma en el tiempo, y, por lo tanto, busca respuestas para el futuro.

* No es lo mismo percibir la verdad que conocerla.

* No puedes hacer que lo que no es verdad lo sea.

* La verdad sólo se puede conocer. Toda ella es igualmente verdadera, y, conocer cualquier parte de ella es conocerla en su totalidad.

* El ego es un intento erróneo de la mente se percibirte tal como deseas ser en vez de como realmente eres

* Si juzgas la realidad de otros no podrás evitar juzgar la tuya propia

* La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz

* Los deseos no son hechos. Desear implica que ejercer la voluntad no es suficiente.

* Afortunadamente perder algo no significa que haya desaparecido, significa simplemente que no recuerdas donde esta

* La muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte

* El mundo no se abandona con la muerte sino con la verdad

LA TERAPIA DEL GOLPE. Utiliza la dificultad para crecer

La Vida es la terapeuta y se sirve de cualquier circunstancia para darte la oportunidad de crecer, si lo logras comprender el proceso avanzarás en el camino de tu propia sanación, de tu equilibrio, serás capaz de soltar el lastre al que te aferras, aligerarte, madurar, de lo contrario seguirás atrapado en el proceso que te aprieta, aferrado a la camisa vieja.




Cuando de la vida recibes un golpe, las circunstancias se ponen difíciles, lo que te toca vivir no es de tu agrado, dado por una circunstancia externa o producido por ti mismo; con el golpe viene siempre la posibilidad de transformar, de cambiar, de mejorar, de salir del lugar donde estamos situados de nosotros mismos, estancados en un punto ciego, lo que provoca que la Vida, como maestra, nos quiera mover hacia otra posición más consciente, elevada, comprensiva, calmada, madura.

Cualquier circunstancia que vivamos, por difícil que se plantee –incluso la muerte de un ser querido o la nuestra propia- puede ser comprendida, aceptada, contenida y desde este lugar de no lucha, avanzar y experimentar que de la comprensión emerge un sabiduría, la más elevada, que conteniendo la dificultad te lleva a evolucionar, a ir más allá de lo que parece, abrirte a una posición desde dónde poder ver lo que nos sucede como parte de un proceso más grande que evoluciona y solucionar lo que haya pendiente.

De la inquietud a la quietud

Si eres capaz de soltar el dolor, que es tu propio límite, el miedo, los apegos y aprender a sacar la cabeza de los pensamientos que te producen los estado dolorosos, si utilizas las emociones que sientes para llevar esa sensación al corazón, lugar de ti donde está la quietud, estarás aprendiendo a hacerte más amplio que el bloqueo, estarás aprendiendo a contenerlo, a transformarlo, a disolverlo, a abrir en ti el espacio de conciencia, lugar de cualidades curativas donde no existe identificación ni sufrimiento. Se puede aprender a activar la quietud en la inquietud, encontrar el lugar de ti que está parado, quieto, conocerlo, experimentarlo y percibir entonces que la Vida quiere de ti.

Cuando algo nos inquieta, agita o produce incertidumbre, habremos de aprender a salir de ello, por más real que parezca, volverlo neutral a través de nuestra experiencia, pues es este movimiento interno, ese mecanismo propio capaz de transformar nuestro estado interior es el verdadero poder que tenemos; la capacidad interna de transformar y armonizar aquello que nos afecta es nuestra maestría y nos exige conciencia. Conciencia es la altura desde la que verte y transformarte. Si aprendo a aquietarme, seré capaz de observar el movimiento que voy a hacer mientras lo hago y en ese mismo instante, cambiarlo. Si voy a posar un vaso con brusquedad y me mantengo atento a lo que hago, en el presente, seré capaz de lentificar el movimiento y posarlo despacio. Aprender esto en las pequeñas cosas de la vida te llevará a sensibilizarte, a observarte, a transformarte; desde la quietud podrás cambiar un insulto, una palabra malsonante en una frase poética, solo necesitas quietud para observarte y transformarte, llevándote a un lugar mejor, más consciente de ti mismo.

Si estoy preocupada porque no se dónde está mi hijo, que no llega a casa, la capacidad de confiar y relajarme en relación a lo que siento de lo que ocurre, la capacidad de mantener la calma y salir con la mente del estado de sufrimiento, duda y preocupación que nuestra identificación está generando, es el poder que tenemos para transformar la situación en favorable y comprobar que lo normal es que no pase nada.

Hemos aprendido a afectarnos antes de que la vida suceda, a desconfiar, a movernos, a convulsionarnos, a estresarnos en un mecanismo inconscientemente aprendido que se ha vuelto automático, que nos guía a ciegas una y otra vez hacia nuestro propio estado de desequilibrio.

Elegir no sufrir, sentir antes que pensar

Volverse consciente es aprender a detenerse, aquietarse, elegir no sufrir antes de que las circunstancias sucedan. Pero pensamos antes que sentimos, y hemos de aprender a sentir antes que a pensar, pues sentir es algo que sucede en el presente, es la quietud de la que emerge la intuición, la sabiduría que está en el fondo de nosotros.

Si fuésemos capaces de aceptar la ida de un ser querido, soltando el apego de lo personal, ponernos en el lugar de nosotros que no lucha, nos entregaríamos al proceso y seríamos capaces de vivir experiencias relacionadas con la vivencia que experimenta el alma cuando abandona el cuerpo, seríamos capaces de acercarnos a la comprensión de los procesos del alma, y los procesos del alma exigen aprender a vivir en quietud. 

Si la Vida se termina, observemos la experiencia haciéndonos una con ella, se abrirán nuevas puertas, hemos aprendido a luchar, a reaccionar, estamos condicionados culturalmente, socialmente, nos toca aprender a observar.

Si aceptamos que todo es perfecto como es, que todo son procesos naturales que responden a leyes universales incuestionables, si dejamos de cuestionarnos la armonía de la vida, si somos capaces de mirar con conciencia y percibir que todo está orquestado por una fuerza vital y creativa que todo lo ha creado y sostiene en un perfecto equilibrio, si llegamos a sentir que esto es así, y nos rendimos a nuestra limitada visión de la realidad, aceptaremos que la Vida es un juego de conciencia que lleva a todos y cada uno por el camino trazado de crecimiento y maduración necesario y preciso para alcanzar las metas de evolución, para recorrer, conocer y experimentar nuestras máxima como seres en proceso capaces de despertar y elevarnos a la excelencia, a la máxima posibilidad.

Soltar y volverte fiel a lo que sientes

Llegar hasta aquí implica aprender a soltar, soltar todo aquello que te hace sufrir, volverte fiel a lo que sientes, atreverte a recorrer el abismo de lo nuevo, utilizar tu coraje para ir un poco más allá de lo conocido y por donde todo el mundo se mueve, implica ir hacia ti, preguntarte a ti, encontrarte en ti, y desde ahí comprender, querer, utilizar las dificultades, las crisis, los sufrimientos, incomprensiones, rupturas, muertes, enfermedades, divorcios, problemas, conflictos, etc, lo que te pase para dar con un lugar de ti desde donde abarcar el proceso, desde donde contenerlo, comprenderlo y transformarlo.

Somos materia en proceso de transformación, la ley de la vida es el cambio, la evolución, la transformación, la mutación continua, como el duro hierro de la espada también en nosotros está la posibilidad de afinarnos, pulirnos, estirarnos para encontrar algo mejor.

De un pedazo de hierro incandescente, penetrado por el fuego hasta fundirlo, el herrero moldea una pieza de arte como es la espada, golpea y golpea con firmeza para esculpirla, tallarla y hacerla brillar en un proceso de estiramiento, de volver lámina fina el burdo metal.

Asimismo, nosotros somos materia que se ha vuelto individualidad, en la evolución humana y a través de siglos de dominancia, lucha, conquista, abuso, falta de conciencia y respeto, el ego se ha ido fortaleciendo, enquistando, estructurándose en algo compacto a base de contraerse, luchar, reaccionar, imponerse, tensar, desobedecer, más ahora añade la velocidad del sistema social, económico, cultural en que estamos inmersos. Sobre la rígida estructura forjada, firmemente atada la prisa, la velocidad, el estrés, la angustia, la depresión, la enfermedad, la infelicidad, el no poder, posiciones basadas en la convulsión del organismo ante todo lo que sucede y en el forzar, hemos perdido la calma, la serenidad, el disfrute de la vida, el estado de quietud y de silencio, única puerta que abre los espacios internos de conciencia, única manera de llegar al equilibrio.

Golpear el ego, cincelarlo desde dentro es pulir la joya

Pulir el ego es deshacerlo, golpearlo, destruirlo, desde dentro cincelarlo una y otra vez, rasgarlo incesantemente, con conciencia todos los procesos se vuelven fáciles pues somos capaces de darnos cuenta, de percibir lo que pasa y movernos con ello. No es lo mismo estar viviendo un proceso contra el que luchas, que seas capaz de aceptarlo, pararte, calmarte, no moverte, no luchar, no alimentar y reaccionar. Desde la aceptación y la no lucha, desde ajustarte a la enseñanza que trae la vida, ir con ella, comienzas a comprender de que se trata el aprendizaje, entenderlo, aprenderlo, es una posición que implica dejarse llevar, escuchar, más allá de tu limitada concepción de las cosas, de tus ideas y pareceres, pues cuando se cruza la línea de lo infinito nada es como parece, lo que viene hemos de aprenderlo, ser uno con ello, vivir en cada instante, disfrutando, algo que hemos perdido y habremos de recuperar,… la clave es soltar lo conocido, atreverse a vagar, a transitar nuevas posiciones donde el presente, la no mente, la intuición, el olfato, la aceptación son la enseñanza para resolver de forma natural y directa, sin guión, sin preocupación, sin desequilibrio, sin exceso, en un equilibrio perfecto que pulsa la vida que se vuelve maestra a nuestro lado.

A veces, como nos mostró la película de Avatar, suceden cosas tremendas, inaceptables, destructoras, fulminantes, como vimos en el film cuando la usura del invasor bombardeó y destruyó el árbol de vida donde vivían los mutantes en un paraíso perfecto, pero lo que sucedió realmente es que toda la población se vio en la necesidad de buscar otro lugar, más adentro, profundo, el árbol del Eywa, luminoso, de poderes espirituales y curativos, donde la población se volvió mística, calmada, amorosa, devocional… La destrucción de lo uno les llevó a evolucionar, a elevarse, a hacerse más cualificados, a descubrir nuevos misterios, a recibir nuevas enseñanzas, a encontrar en el nuevo paso un camino de transmutación, de visión, de maduración. Sólo cuando dejaron atrás lo conocido, encontraron el misterio a conocer, la vida les movió y llevó a través del desapego obligado, del sufrimiento a encontrar un regalo mayor. El traidor se convirtió en Avatar, única posibilidad que le quedaba de evolución y Eywa, el espíritu de la naturaleza, se mostró cuando todo estaba perdido, cuando todos los seres se habían rendido.

Cuanto menos tardes en darte cuenta menos sufrirás y antes encontrarás la nueva senda, el paso profundo, lo equilibrado, la salida del laberinto, hacia la paz, de la enfermedad a la salud, del estrés a la quietud, la puerta está en ti, atraviésala con el impulso del golpe.



Texto: Mar Lana

LA SEXUALIDAD Y UCDM



En pocos momentos del Curso se hace referencia al tema de la sexualidad. Kenneth Wapnick, en su libro “el mensaje de un curso de milagros” nos aclara algún concepto.



"La percepción (yo B) del pecado en otro (yo C), es el doloroso recordatorio de la fuente de este pecado en nuestras mentes (yo A)" [ver entrada previa].









Este mismo principio, además, es el que yace tras el fenómeno casi universal de asociar la sexualidad con el pecado (o, como en algunas religiones o sistemas de creencias seglares, con la santidad; esta inversión sigue la dinámica de reacción –formación del ego, según la cual nuestros pensamientos o comportamiento consciente se convierte en lo opuesto de lo que consideramos que es la verdad, pero una “verdad” que se mantiene inconsciente). El relato de Adán y Eva expresa gráficamente esta asociación, pues el primer acto de los dos pecadores, después de comer la fruta prohibida, fue cubrir su desnudez. Este acto expresa la proyección inmediata de su culpa por el pecado de rebelarse en contra de Dios –un pensamiento en sus mentes- sobres sus cuerpos, y muy específicamente sobre sus órganos sexuales, los cuales se convierten ahora en la “fuente” de su vergüenza. Es interesante mencionar que la palabra holandesa para vellos púbicos significa “vellos de la vergüenza”. Puesto que a Biblia surgió a través de los egos inconscientes de la gente que vivió en las distintas épocas de su escritura –en su mayor parte al menos, como lo vemos en la teología dualista de sus enseñanzas claramente fundamentadas en el ego- podemos entender esta asociación al examinar el propósito especifico que el sexo ha tenido para el ego.



El sexo es el medio para la reproducción física, la cual arrogantemente creemos que es la fuente de la vida. Esto expresa la creencia básica del ego de que nosotros –nuestros yos corporales- somos los creadores. El sexo pues, se convierte en el símbolo evidente de nuestro “pecado original” de haber usurpado la función del Creador de Dios, y de haberlo desplazado del todo. No es de extrañarse, pues, que haya tanta culpa asociada con la sexualidad, y que para tantas religiones y espiritualidades, el sexo se vea como un acto anti-espiritual, si no es que se ve como la expresión concreta del pecado. San Agustín, el muy influyente Padre de la Iglesia del siglo V, identifico el pecado original con la concupiscencia, y estableció el tono moralista para los cristianos de los siglos venideros. Es interesante señalar que antes de su conversión al cristianismo, Agustín era sexualmente promiscuo, y uno puede establecer la hipótesis de que desde un punto de vista psicológico sus enseñanzas morales posteriores fueron una reacción-formación contra su vida anterior, la cual él hubiese percibido como pecaminosa. Todo esto para desplazar el pecado y la culpa de la mente (yo A) y depositarlo en el cuerpo (yo C), el cual constantemente convierte al inocente yo B en su víctima que tiene que lidiar con esos “pecaminosos” impulsos sexuales



En segundo lugar, aunque no menos poderoso como motivador de la culpa, está el claro centro de interés que el sexo ubica en el cuerpo como fuente de placer, lo cual excluye totalmente nuestra identidad como espíritu. En un importante planteamiento Jesús nos dice:

El cuerpo ciertamente parecerá ser el símbolo del pecado mientras creas que puede proporcionarte lo que deseas. Y mientras creas que puede darte placer, creerás también que puede causarte dolor 

(T-19.IV-A.17:10-11)

Y dos secciones más adelante:

Es imposible tratar de obtener placer a través del cuerpo y no hallar dolor. Es esencial que esta relación se entienda, ya que el ego la considera la prueba del pecado. En realidad no es punitiva en absoluto. Pero si es el resultado inevitable de equipararte con el cuerpo, lo cual es la invitación al dolor. Pues ello abre las puertas al miedo, haciendo que se convierta en tu propósito. La atracción de la culpabilidad no puede sino entrar con él y cualquier cosa que el miedo le ordene hacer al cuerpo es, por lo tanto dolorosa. Este compartirá el dolor de todas las ilusiones, y la ilusión de placer se experimentara como dolor 

(T-19.IV-B12)


Tal interés en el cuerpo como fuente de placer niega la verdad de esta importante aseveración tomada del principio del texto: 

Todo placer real procede de hacer la Voluntad de Dios. Esto es así porque no hacer Su Voluntad es una negación del Ser [nuestra identidad no-física como espíritu]

(T-1.VII.1:4-5)


Es importante señalar que esta discusión no tiene definitivamente el objetivo de implicar que uno debe sentirse culpable por tener pensamientos, sentimientos o conducta sexual, como tampoco debe sentirse culpable por necesitar oxigeno o alimento para sobrevivir. Pero es útil reconocer la dinámica de la sexualidad para entender mejor la dinámica de la culpa, la cual si es el problema


Kenneth Wapnick probablemente sea -junto con Helen Schuchman- quien más  ha trabajado con Un Curso de Milagros. Inicialmente ayudó con la ardua labor de ordenar el material que fue dictado, para después dedicar su vida a la difusión del mensaje del Curso y ayudar a todos los estudiantes a entenderlo de la manera mas apegada al mensaje original que Jesús nos deseaba transmitir.

LA REALIDAD ES UNA ILUSION (2 de 2)

LA REALIDAD ES UNA ILUSION (1 de 2)

¿QUE ESPERAS DE LA ILUMINACIÓN?

Hemos hablado en numerosas ocasiones sobre el sistema de creencias que nos han imbuido desde nuestra tierna infancia. Mediante este sistema hemos aprendido cómo tenemos que comportarnos en sociedad: Qué es aquello en lo que podemos creer y que es lo que no debemos creer. Eso implica que las cosas se convierten en buenas o malas según vayan a favor de nuestras creencias o en contra.





Todos los conceptos y todas las reglas sobre la manera de comportarse en el mundo constituyen la norma básica sobre la que vivimos. Constituye la ley de lo que pensamos de nosotros mismos y lo que pensamos de los demás rigiendo todos nuestros actos: Nos castigamos a nosotros mismos cuando no seguimos esas reglas que hemos establecido y nos premiamos cuando somos “buenos”.

Cada ser persona  tiene su sueño personal basado en esas creencias que nos han sido autoimpuestas, pensamos que somos una cosa cuando en realidad no somos eso que pensamos y este autodesconocimiento nos lleva al miedo y a la culpa. Ese miedo se manifiesta de distintas maneras en cada persona, por supuesto, pero todos sentimos cólera, celos, odio, envidia y otras emociones negativas. Una vida basada en un sueño de sufrimiento

Nadie quiere vivir en ese sueño de sufrimiento. Todo el mundo  busca la verdad, la justicia y la belleza. En realidad nuestra búsqueda de la verdad es eterna porque nuestra mente porque sólo permite creer en las mentiras que hemos almacenado. Sabemos que no somos lo que creemos que deberíamos ser, de modo que nos sentimos falsos y deshonestos, y buscamos...

Buscamos la justicia porque en nuestra mente no existe. Buscamos la belleza porque, por muy bella que sea una persona, no creemos que en realidad lo sea (nadie se ajusta a la perfección al concepto de lo que ha de ser bello). Seguimos buscando y buscando cuando en realidad, en lo más profundo de nosotros mismos, sabemos la verdad...Todo está ya en nosotros.

Tarde o temprano uno ve un retazo de luz, descubre aunque sea en un instante la felicidad y la dicha de reconocerse a sí mismo. Y ese instante cambia una vida. Percibes un sutil transferencia de los deseos mundanos a ese deseo elevado de volver a disfrutar de la dicha...

Pero a veces esa dicha está corrompida, y uno asocia determinadas expectativas al proceso. Asociamos alguna imagen mundana al proceso de iluminación que nos permita corregir nuestros defectos, solventar nuestros problemas o nuestras expectativas de cómo deberíamos de ser.

Pensamos que la iluminación nos traerá dicha, salud, riqueza... y de ese modo transferimos nuestros deseos mundanos a un propósito más elevado. No es el Espíritu quien te guía en esos momentos. Estas escuchando al ego “espiritual”. Aquel que en su deseo de supervivencia, no desea que encuentras a nadie mas que a él mismo. Nunca encontrarás nada si sigues sus designios.

Abandona toda imagen asociada al proceso de despertar. No pretendas nada. Cuando no tienes nada, estás a solas contigo mismo, despierto a quien en realidad eres.

El desafío que afronta cualquier buscador de un estado más elevado, es dejar de buscar “cosas” para alcanzarlo. Plantéate que es lo que buscas en realidad en tu búsqueda de la iluminación y si esperas alguna cosa renuncia a esperar nada.

Si algo esperas, ESTAS ATADO A ESA COSA. Solo cuando no esperes nada podrás decir que eres AUTENTICAMENTE LIBRE  y en esa libertad es cuando puedes alcanzar la iluminación.

LOS 50 PRINCIPIOS DE LOS MILAGROS (y III)




Principio número 29: “Los milagros alaban a Dios a través de ti. Lo alaban al honrar a Sus creaciones, afirmando así la perfección de las mismas. Curan porque niegan la identificación con el cuerpo y afirman la identificación con el espíritu”.

El milagro es la corrección de la percepción acerca de quiénes somos. Se logra al ver únicamente al Espíritu Santo en cada hermano, al ver perfección en cada uno de nosotros y no debilidad ni vulnerabilidad. Ésta por otra parte es la verdadera empatía.
De esta manera lo reforzamos tanto en él como en nosotros. Así se produce el milagro, la corrección de percepción en ambos, en nosotros y en el hermano que tenemos frente, en la experiencia. Así, a través del milagro nos vemos como lo que verdaderamente somos, espíritu invulnerable, fuerte, ilimitado, una expresión de la divinidad, espíritu teniendo una experiencia en lo corporal, y no un cuerpo en una experiencia espiritual.


Principio número 30: “Dado que los milagros reconocen el espíritu, ajustan los niveles de percepción y los muestran en su debido lugar. Esto sitúa al espíritu en el centro, desde donde puede comunicarse directamente”.

El milagro nos muestra el preciso nivel donde se encuentra “el problema”, en un error de pensamiento, en la mente y no en el cuerpo.
Nos muestra que el problema es nuestra idea de culpabilidad, más allá de la forma que adopta. Nos permite ver que todo aparente problema, no es más que un error de pensamiento. Esto es lo que genera la sensación de ausencia de amor en nosotros, un amor que creemos perdido. Allí, a donde debe acudir el amor del Espíritu Santo en nuestra ayuda para rectificar la forma errónea en que nos percibimos. En ese Amor verdadero está nuestra esencia. Ahí el espíritu ocupa el papel central.


Principio número 31.- Los milagros deben inspirar gratitud, no reverencia. Debes dar gracias a Dios por lo que realmente eres. Los Hijos de Dios son santos y los milagros honran su santidad que ellos pueden ocultar, mas nunca perder.
Debemos sentirnos agradecidos por la magnificencia del milagro, este maravilloso y majestuoso regalo de parte de nuestro Padre hacia nosotros, Sus Hijos. Sólo un amor ilimitado, profundo e incondicional, una expresión de Amor verdadero y auténtico puede traernos este regalo. Con el Padre, es con el único que hemos de tener reverencia o gratitud, pues es el verdadero artífice de un estado de consciencia latente en todos nosotros, estado que ante un “mínimo de buena voluntad” aflora para guiarnos de regreso al hogar.

LOS 50 PRINCIPIOS DE LOS MILAGROS (II)




Principio número 16: Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.

Como nos señala Jesús en Un Curso de Milagros, “dar y recibir son parte de una misma cosa”. Cuando doy, es a mi mismo a quien doy, considerando que todos somos parte de la Mente Uno, la Mente del Hijo de Dios. Por lo tanto, recibiré exactamente aquello que ofrezca al mundo y a mis hermanos.


Principio número 17: Los milagros transcienden el cuerpo. Son cambios súbitos

Los milagros, trascienden el cuerpo ya que se producen en un nivel que está más allá de este, se producen a nivel de la mente, donde realmente puede haber cambio, a nivel del pensamiento.
Curan realmente ya que trabajan sobre la causa del “problema“, no sobre el efecto.
Al corregir la percepción acerca de quiénes somos, a nivel de la mente, el cuerpo, una herramienta que en esencia es “neutra” se pone al servicio del Espíritu Santo y da testimonio de la corrección de pensamiento a través de su salud y fortaleza.


Principio número 18: El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.

Al corregir la percepción sobre nosotros, corregimos la percepción sobre los demás, reconociéndoles como parte de la Filiación.
Dice Un Curso de Milagros: “no puedes reconocer a tu Creador si pierdes de vista a la Creación”. Por lo tanto la única forma de llegar a Dios es a través de su Creación, reconociendo en cada persona, en cada hermano, a una parte inseparable de la Filiación.
La ofrenda que podemos hacer a Quién nos otorgó el regalo de la vida eterna, es tener una percepción correcta, acertada de su Creación, bendecirla y dar testimonio de nuestra unicidad.
Por esta razón, el máximo regalo que podemos hacer a nuestros semejantes, y a nosotros mismos, es reconocerles y reconocernos como parte del Todo al que pertenecemos.