DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

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despierta al amor

PERLAS DE UN CURSO DE MILAGROS (2)




CAPITULO 4

* Aprender significa cambiar

* Aprender y enseñar son los mayores recursos de que dispones ahora porque te permiten cambiar de mentalidad y ayudar a otros a hacer lo mismo

* Aprender y querer aprender son inseparables

* Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero tiene que satisfacer además otra condición: debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas.

* Todo buen maestro espera impartir a sus estudiantes tanto de lo que él mismo ha aprendido que algún día dejen de necesitarle. Este es el verdadero y único objetivo del maestro.

* Las leyes se promulgan para proteger la continuidad del sistema en que cree el que las promulga

* El que enseñes o aprendas no es lo que establece tu valía. Tu valía la estableció Dios.

* Nada de lo que haces, piensas o deseas es necesario para establecer tu valía.

* Un buen maestro clarifica sus propias ideas y las refuerza al enseñarlas.

* Dios no es el autor del miedo. El autor del miedo eres tú.

* El valor de la percepción correcta reside en la conclusión inevitable de que toda percepción es innecesaria

* Te amare, te honrare y respetare todo lo que hagas, pero no lo apoyare a menos que sea verdad

* Nunca te abandonaré, pero tendré que esperar, si decides abandonarte a ti mismo

* El reino de los cielos esta dentro de ti. Tu eres el reino de los cielos

* Para el ego tener y ser son dos cosas distintas, pero para el espíritu son completamente lo mismo

* Si no puedes oír la voz de tu espíritu es porque has elegido no escucharla. Pero que si escuchas la voz de tu ego, lo demuestran tus actitudes, tus sentimientos y tu comportamiento

* Cuando te sientas triste, reconoce que eso no tiene por qué ser así. Las depresiones proceden de una sensación de que careces de algo que deseas y no tienes. Recuerda que no careces de nada, excepto si así lo decides, y decide entonces de otra manera.

* Dónde buscas para encontrarte a ti mismo depende de ti

* Todas las cosas obran conjuntamente para el bien


CAPITULO 5

* Curar es hacer feliz

* Tu luz es la luz de la dicha.

* Para poder actuar de todo corazón tienes que ser feliz

* La curación es un pensamiento por medio del cual dos mentes perciben su unidad y se regocijan.

* Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. (Lecc. 42)

* Nadie gana en la batalla. ¿Qué saca un hombre con ganar el mundo entero si con ello pierde su propia alma?

* El descanso no se deriva de dormir sino de despertar

* Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo. Enseñar debe ser curativo, ya que consiste en compartir ideas y en el reconocimiento de que compartir ideas es reforzarlas.

* El único aspecto del tiempo que es eterno es el ahora

* El espíritu santo ve el mundo como un recurso de enseñanza para llevarte a tu hogar

* Nada puede hacerte daño, y no debes mostrarle a tu hermano nada que no sea tu plenitud. Muéstrale que él no puede hacerte daño y que no le guardas rencor, pues, de lo contrario, te estarás guardando rencor a ti mismo.

* El nacimiento físico no es un comienzo, es una continuación.

* Lo que enseñes es lo que aprenderás

* Lo que aceptas en tu mente se vuelve real para ti


CAPITULO 6

* No te puedes enfadar a no ser que creas que has sido atacado, que está justificado contraatacar y que no eres responsable de ello en absoluto...Tú no puedes ser atacado, el ataque no tiene justificación y tú eres responsable de lo que crees.

* La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo.

* Todo el mundo enseña, y enseña continuamente.

* Enseñas lo que crees y lo que enseñes es lo que aprenderás

* Enseña solamente amor pues eso es lo que eres

* Los pensamientos se originan en la mente del pensador, y desde ahí se extienden hacia afuera... Percibes desde tu mente y proyectas tus percepciones al exterior.

* Te has enseñado a ti mismo a creer que no eres lo que eres. No puedes enseñar lo que no has aprendido, y lo que enseñas lo refuerzas en ti al compartirlo. Cada lección que enseñas es una lección que tú mismo estás aprendiendo.

* No olvides que lo que enseñas te enseña a ti. Y no puedes sino creer en lo que proyectas o extiendes.

* Aprendes todo lo que enseñas. Enseña solamente amor, y aprende que el amor es tuyo y que tu eres amor

* LECCIONES DEL E.S.:
1- Para poder tener, da todo a todos
2- Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es
3- Mantente alerta solo en favor de Dios y de Su Reino

* El cuerpo ni vive ni muere porque no puede contenerte a ti que eres vida.

* La muerte es un intento de resolver conflictos no tomando ninguna decisión.

* Eres lo que enseñas, pero es evidente que puedes enseñar incorrectamente, y, por consiguiente, te puedes enseñar mal a ti mismo.

* Lo único que el maestro tiene que hacer para garantizar el cambio, es estimular en el alumno el deseo de cambiar

* Nada que se desee completamente puede ser difícil. Desear completamente es crear

LA UNIDAD DEL AMOR Y EL SUFRIMIENTO por Sergi Torres

NUESTRA FUNCION DE PERDONAR

Nuestra única función en la tierra es el perdón, pues a través de éste se nos conduce fuera del infierno y aprendemos la función específica que Dios nos ha asignado, al darnos cuenta de que poseemos todo lo que necesitamos para llevarla a cabo. De esa manera nos liberamos de nuestra culpa y miedo para realizar la labor específica a favor del Reino y recibir su regalo de paz. 




El perdón requiere un cambio en la perspectiva de cómo vemos el mundo de ilusión. Mientras lo veamos como un lugar donde hallamos placer y tratamos de evitar el dolor, nos haremos dependientes de lo que está afuera: amaremos lo que nos satisfaga y odiaremos lo que creamos que puede hacernos daño. En una percepción así la paz es imposible, pues el placer o el dolor mundano sólo pueden ocasionar conflicto: si creemos que algo puede darnos placer, también tenemos que creer que puede darnos dolor. De esa manera, una inherente ambivalencia se incorpora a todas las cosas del mundo y el amor incondicional y permanente se hace imposible. El mundo se separa en dos campos y la sola creación de Dios se niega. 

El placer y el dolor, por lo tanto, no representan una verdadera alternativa puesto que representan una elección entre ilusiones, lo cual le otorga al mundo un significado que no tiene. Volver a Casa a Dios es su único significado. El es inmutable, pero nuestras percepciones y necesidades siempre cambian. Un día nos atrae esta persona, objeto o devoción y al día siguiente nuestras preferencias cambian a algo distinto. Todas éstas no son más que míseras e insensatas substituciones (de la verdad), trastocadas por la locura y formando torbellinos que se mueven sin rumbo cual plumas arrastradas por el viento.... Se funden, se juntan y se separan, de acuerdo con patrones cambiantes que no tienen sentido... “(T-18.I.7:6-7). 

Esto difícilmente signifique que uno deba vivir sin necesidades ni preferencias. No viviríamos aquí en el cuerpo si esto fuese así. Sin embargo, cuando ponemos nuestras vidas bajo la dirección del Espíritu Santo El nos ayuda a reconocer dónde radican nuestras verdaderas necesidades. El utiliza todo lo que es único en su género para nosotros -nuestras virtudes así como nuestros defectos- para enseñarnos sus lecciones. El plan de su lección es gradual y benévolo, y jamás se nos pide que renunciemos a nada en absoluto. El Curso dice de sí mismo: “Este curso apenas requiere nada de ti. Es imposible imaginarse algo que pida tan poco o que pueda ofrecer más” (T- 20.VII.1:7-8). 

El Espíritu Santo simplemente nos pide que miremos nuestras preferencias, de modo que El pueda enseñarnos la diferencia entre lo que verdaderamente nos hace felices e infelices y que elijamos nuevamente lo que en realidad preferimos. El Curso nos dice: “No puedes reconocer lo que es doloroso, de la misma manera en que tampoco sabes lo que es dichoso, y, de hecho, eres muy propenso a confundir ambas cosas. La función primordial del Espíritu Santo es enseñarte a distinguir entre una y otra” (T-7.X.3:4-5). 

Una vez que experimentamos que es nuestra elección el abandonar nuestra inversión en las cosas mundanas, esperando que nos traigan la salvación o la felicidad, el resentimiento y el sentido de pérdida o de sacrificio se hacen imposibles. Cuando finalmente nos damos cuenta de todo lo que Dios nos ha dado, “(pensamos) con feliz asombro, que a cambio de todo esto (renunciamos) a lo que era nada” (T-16.VI.11:4). El camino hacia Dios tiene por destino ser uno dichoso debido a Aquel hacia Quien nos conduce, pues cuando nuestro deseo se armoniza con el del Espíritu Santo, sólo dicha y paz pueden resultar. En esa unión de voluntades, se deshace el ego y desaparecen sus aparentes regalos, eclipsados por el regalo único de Dios. 

El propósito del perdón es ayudamos a lograr la percepción unificada de que este mundo no tiene nada que ofrecer porque aquí nada es duradero y “no podemos llevárnoslo con nosotros”. 

Sólo Dios perdura, y por lo tanto el valor real de las cosas mundanas radica en que nos ayuden a aprender esta lección que el Curso nos enseña: el propósito del mundo es enseñarnos que el mundo no existe. En sí y por sí mismas, las cosas del mundo no son ni buenas ni malas. Es el propósito que les damos lo que determina su valor. El verdadero placer proviene del cumplimiento de esta función, al hacer la Voluntad de Dios en el contexto de nuestras vidas cotidianas. El dolor es el resultado de la función incumplida, la negación de las lecciones de perdón del Espíritu Santo. Sin que tengamos presente esta perspectiva mayor, nos encontraremos de vuelta en la experiencia de necesidades que no se han satisfecho en el pasado o en el presente. 

Aprendemos la lección de perdón del Espíritu Santo a través de nuestras relaciones y situaciones de vida. La gente difícil que conocemos, las pruebas que pasamos, los sufrimientos que experimentamos -todos tienen el mismo propósito básico de darnos la oportunidad de mirar a través de la visión clemente del Espíritu Santo en lugar de los ojos reforzadores de culpa del ego, para perdonar a los demás y a nosotros mismos. Esto no significa que neguemos que en el mundo ocurren cosas que no deberían ocurrir, sino sencillamente que hay otra manera de mirarlas que nos produce la liberación última de todo sufrimiento: la profunda fe en la Presencia constante de Dios que mora en nuestros corazones y que transforma el dolor en dicha. Como afirma el Curso: “Ninguna forma de ...sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo” (L-pI.187.8:6)

Puesto que hay un solo problema sólo hay una solución. El perdón corrige la culpa y hacerlo en verdad es hacerlo para siempre. Al fracasar en perdonar, nos condenamos a un círculo aparentemente interminable en el cual el pasado se repite en el presente, lo que Freud llamó repetición-compulsión. Las lecciones que fracasamos en aprender en un período temprano en nuestras vidas se presentan de nuevo y nos ofrecen oportunidades que se repiten hasta que se aprenda la lección. Esta no es la cruel idea de una broma que tiene el Espíritu Santo, sino Su forma amorosa de ayudarnos a atravesar por un problema de culpa que de otro modo no podríamos haber atravesado. Si elegimos ver la lección como una carga adicional y una maldición, permaneceremos condenados por la culpa que se refuerza a través de proyectar la culpa sobre los demás. Cuando nos decidimos a aprender las lecciones y elegimos perdonar, correspondientemente perdonamos a todos los que no perdonamos en el pasado. 

Para resumir, el solucionar un problema a través del perdón es un proceso de reconocer en primer lugar que los demás no son responsables de nuestra infelicidad y en segundo lugar, que todas nuestras necesidades y carencias se han satisfecho y sólo esperan por nuestra aceptación. “Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto” (L-pl.80). Más allá de nuestra culpa está la abundancia y la plenitud de Dios. Nuestra decisión de querer únicamente esa abundancia para nosotros mismos y para todos los demás es la decisión de perdonar. Es una decisión que le permite al Espíritu Santo ayudarnos a cumplir la única función que en verdad tenemos, pues es la única función dada por Dios y la que hace posible a todas las demás. Unicamente aquí se encuentra el verdadero placer; pues sólo en la paz de Dios encontramos descanso para nuestras almas. 

La decisión de permitir que el Espíritu Santo tome nuestras decisiones por nosotros es insultante sólo para el ego, y éste nos acusaría de quietismo o pasividad neurótica. Sin embargo, nuestra pasividad radica simplemente en dejar atrás a nuestro ego de modo que el ímpetu para nuestra vida proceda de Dios. 

Energizados por Su Poder, salimos al mundo a realizar la obra del Espíritu Santo, al tenerlo a El como guía, en lugar del ego. Nos tornamos pasivos a los caprichos del ego pero activos a la Voluntad de Dios. Esto nos asegura que Su Voluntad se hace en nuestros corazones y a través de todo el mundo, de manera que todos encuentran la paz en medio de la guerra, unidad en la disensión y amor frente al odio. 

El Espíritu Santo nos pide que veamos todas las cosas como lecciones de perdón que Dios quiere que aprendamos. Así recorremos el mundo en espíritu de gratitud por las oportunidades que se nos ofrecen para liberamos de la culpa. Cada situación puede enseñamos esto mientras permanezcamos receptivos a aceptar su regalo. Lo que pedimos se nos concede. Si nos asomamos a un mundo de miedo, y vemos allí el miedo que se oculta en nuestros corazones, es este miedo lo que recibiremos. Si en cambio le ofrecemos perdón al mundo, al ver en todo ataque un desesperado grito de ayuda, será nuestro propio perdón lo que encontraremos. 

Las prisiones de culpa y miedo que establecemos para nosotros mismos y para los demás, cuando se las entregamos al Espíritu Santo, se transforman en santuarios de perdón. Ahí se deshacen nuestros ""pecados secretos y odios ocultos"" al verlos en otros y abandonarlos luego, trayéndole al fin la paz a todos aquellos que ""deambulan por el mundo solos, inseguros y presos del miedo"" (T-31.VIII.9:2; T-31.VIII.7:1). Nosotros vagamos entre ellos, y así somos traídos una y otra vez a este santo recinto por el Mismo Santísimo, de modo que podamos elegir reconocer en cada uno la santidad que hemos olvidado, y que ahora nuestro perdón nos recuerda. 

¿No debemos sentirnos agradecidos, entonces, por lo que una vez nos parecía una maldición del infortunio? 

¿No debemos permitir que el cántico de gratitud llene nuestro corazón porque el Cielo no nos ha dejado solos en nuestra prisión de miedo, sino que en su lugar se haya unido con nosotros allí para que todas las criaturas de Dios sean libres? 

¿Y no debemos despertar cada mañana con esta oración de acción de gracias en nuestros labios, agradeciendo a Dios las oportunidades que El nos traerá?

Padre, ayúdame en este día a ver sólo Tu Voluntad en todo aquél que encuentre; que pueda enseñar la única lección que Tú quieres que yo aprenda: que todos mis pecados han sido perdonados porque yo los he perdonado en todos los hermanos y hermanas que Tú me has enviado. Ayúdame a que no sea tentado por mi miedo a odiar o a condenar; sino que sólo permita que el perdón se pose en mis ojos de modo que pueda ver Tu Amor en todo aquel que encuentre hoy, y que sé que también está en mí. 

Extracto del libro “El perdón y Jesús: El punto de encuentro entre Un Curso en Milagros y el Cristianismo”, de Kenneth Wapnick, Ph.D., Cap. 5, Nuestra función de perdonar, Págs. 167/172, 

PERLAS DE UN CURSO DE MILAGROS (1)

He decidido hacer una recopilacion de frases recogidas del libro de texto de las que te llegan al alma. Son para leer todas juntas o para encontrar aquel pensamiento que parece escrito para tí en esos momento de tribulación.

Os presento en primer lugar las correspondientes a los tres primeros capitulos del Libro del Texto, aunque progresivamente ire desgranando los siguientes




Desde luego esta lista esta abierta a que compartais vuestras sugerencias con frases que por error u omision no se encuentren en ella.

Disfrútalas y dejate llevar...

CAPITULO 1

* Eres libre de creer lo que quieras, y tus actos dan testimonio de lo que crees

* Todo lo que es verdadero, es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado.

* Un guía no controla, pero sí dirige, dejando a tu discreción el que le sigas o no.

* Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita.

* La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras.

* Nunca podrás controlar por ti mismo los efectos del miedo porque el miedo es tu propia invención, y no puedes sino creer en lo que has inventado.

* Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para ti es verdad porque tú lo fabricaste.

* Respondes a lo que percibes, y tal como percibas así te comportarás. La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo

* En el amor perfecto se expulsa el miedo. Si hay miedo no es amor perfecto

* Es imposible luchar por ti mismo contra el miedo, porque el miedo es tu propia invención y no puedes sino creer en lo que has inventado. Crees en lo que inventas. Para ti es verdad porque tu lo fabricaste.

* Las fantasías son un intento de controlar la realidad deformándola de acuerdo con necesidades falsas para obtener placer

* La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que estás

* Lo que tú crees, es cierto para ti.

* Creer en algo produce la aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para ti es verdad porque tú lo fabricaste.

CAPITULO 2

* Tú no tienes por qué continuar creyendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas.

* La paz es un atributo que se encuentra en ti. No puedes hallarla fuera de ti mismo. La enfermedad es una forma de búsqueda externa. La salud es paz interior.

* La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física.

* Toda curación es esencialmente una liberación del miedo

* Cuando tienes miedo de algo, estás admitiendo que ello tiene el poder de hacerte daño.

* La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. Esto significa que reconoces que la mente es el único nivel creativo, y que la Expiación puede sanar sus errores.

* Recuerda que donde este tu corazón allí también estará tu tesoro

* La caridad es una forma de percibir la perfección en otro aun cuando no puedas percibirla en ti mismo

* Tal vez creas que eres responsable de lo haces pero no de lo que piensas. La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos.

* Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivocada

* El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces

* Sólo tu mente puede producir miedo. Hace eso cada vez que está en conflicto con respecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que quiere y lo que hace al respecto.

* No hay pensamientos fútiles. Todo pensamiento produce forma en algún nivel


CAPITULO 3

* Nadie que viva atemorizado puede estar realmente vivo

* La percepción entraña interpretación, y eso quiere decir que no es íntegra ni consistente.

* Ser uno es ser de una misma mente o voluntad

* Reconocer significa "conocer de nuevo", implicando que antes gozabas de conocimiento

* La mente que cuestiona se percibe a sí misma en el tiempo, y, por lo tanto, busca respuestas para el futuro.

* No es lo mismo percibir la verdad que conocerla.

* No puedes hacer que lo que no es verdad lo sea.

* La verdad sólo se puede conocer. Toda ella es igualmente verdadera, y, conocer cualquier parte de ella es conocerla en su totalidad.

* El ego es un intento erróneo de la mente se percibirte tal como deseas ser en vez de como realmente eres

* Si juzgas la realidad de otros no podrás evitar juzgar la tuya propia

* La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz

* Los deseos no son hechos. Desear implica que ejercer la voluntad no es suficiente.

* Afortunadamente perder algo no significa que haya desaparecido, significa simplemente que no recuerdas donde esta

* La muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte

* El mundo no se abandona con la muerte sino con la verdad

LA TERAPIA DEL GOLPE. Utiliza la dificultad para crecer

La Vida es la terapeuta y se sirve de cualquier circunstancia para darte la oportunidad de crecer, si lo logras comprender el proceso avanzarás en el camino de tu propia sanación, de tu equilibrio, serás capaz de soltar el lastre al que te aferras, aligerarte, madurar, de lo contrario seguirás atrapado en el proceso que te aprieta, aferrado a la camisa vieja.




Cuando de la vida recibes un golpe, las circunstancias se ponen difíciles, lo que te toca vivir no es de tu agrado, dado por una circunstancia externa o producido por ti mismo; con el golpe viene siempre la posibilidad de transformar, de cambiar, de mejorar, de salir del lugar donde estamos situados de nosotros mismos, estancados en un punto ciego, lo que provoca que la Vida, como maestra, nos quiera mover hacia otra posición más consciente, elevada, comprensiva, calmada, madura.

Cualquier circunstancia que vivamos, por difícil que se plantee –incluso la muerte de un ser querido o la nuestra propia- puede ser comprendida, aceptada, contenida y desde este lugar de no lucha, avanzar y experimentar que de la comprensión emerge un sabiduría, la más elevada, que conteniendo la dificultad te lleva a evolucionar, a ir más allá de lo que parece, abrirte a una posición desde dónde poder ver lo que nos sucede como parte de un proceso más grande que evoluciona y solucionar lo que haya pendiente.

De la inquietud a la quietud

Si eres capaz de soltar el dolor, que es tu propio límite, el miedo, los apegos y aprender a sacar la cabeza de los pensamientos que te producen los estado dolorosos, si utilizas las emociones que sientes para llevar esa sensación al corazón, lugar de ti donde está la quietud, estarás aprendiendo a hacerte más amplio que el bloqueo, estarás aprendiendo a contenerlo, a transformarlo, a disolverlo, a abrir en ti el espacio de conciencia, lugar de cualidades curativas donde no existe identificación ni sufrimiento. Se puede aprender a activar la quietud en la inquietud, encontrar el lugar de ti que está parado, quieto, conocerlo, experimentarlo y percibir entonces que la Vida quiere de ti.

Cuando algo nos inquieta, agita o produce incertidumbre, habremos de aprender a salir de ello, por más real que parezca, volverlo neutral a través de nuestra experiencia, pues es este movimiento interno, ese mecanismo propio capaz de transformar nuestro estado interior es el verdadero poder que tenemos; la capacidad interna de transformar y armonizar aquello que nos afecta es nuestra maestría y nos exige conciencia. Conciencia es la altura desde la que verte y transformarte. Si aprendo a aquietarme, seré capaz de observar el movimiento que voy a hacer mientras lo hago y en ese mismo instante, cambiarlo. Si voy a posar un vaso con brusquedad y me mantengo atento a lo que hago, en el presente, seré capaz de lentificar el movimiento y posarlo despacio. Aprender esto en las pequeñas cosas de la vida te llevará a sensibilizarte, a observarte, a transformarte; desde la quietud podrás cambiar un insulto, una palabra malsonante en una frase poética, solo necesitas quietud para observarte y transformarte, llevándote a un lugar mejor, más consciente de ti mismo.

Si estoy preocupada porque no se dónde está mi hijo, que no llega a casa, la capacidad de confiar y relajarme en relación a lo que siento de lo que ocurre, la capacidad de mantener la calma y salir con la mente del estado de sufrimiento, duda y preocupación que nuestra identificación está generando, es el poder que tenemos para transformar la situación en favorable y comprobar que lo normal es que no pase nada.

Hemos aprendido a afectarnos antes de que la vida suceda, a desconfiar, a movernos, a convulsionarnos, a estresarnos en un mecanismo inconscientemente aprendido que se ha vuelto automático, que nos guía a ciegas una y otra vez hacia nuestro propio estado de desequilibrio.

Elegir no sufrir, sentir antes que pensar

Volverse consciente es aprender a detenerse, aquietarse, elegir no sufrir antes de que las circunstancias sucedan. Pero pensamos antes que sentimos, y hemos de aprender a sentir antes que a pensar, pues sentir es algo que sucede en el presente, es la quietud de la que emerge la intuición, la sabiduría que está en el fondo de nosotros.

Si fuésemos capaces de aceptar la ida de un ser querido, soltando el apego de lo personal, ponernos en el lugar de nosotros que no lucha, nos entregaríamos al proceso y seríamos capaces de vivir experiencias relacionadas con la vivencia que experimenta el alma cuando abandona el cuerpo, seríamos capaces de acercarnos a la comprensión de los procesos del alma, y los procesos del alma exigen aprender a vivir en quietud. 

Si la Vida se termina, observemos la experiencia haciéndonos una con ella, se abrirán nuevas puertas, hemos aprendido a luchar, a reaccionar, estamos condicionados culturalmente, socialmente, nos toca aprender a observar.

Si aceptamos que todo es perfecto como es, que todo son procesos naturales que responden a leyes universales incuestionables, si dejamos de cuestionarnos la armonía de la vida, si somos capaces de mirar con conciencia y percibir que todo está orquestado por una fuerza vital y creativa que todo lo ha creado y sostiene en un perfecto equilibrio, si llegamos a sentir que esto es así, y nos rendimos a nuestra limitada visión de la realidad, aceptaremos que la Vida es un juego de conciencia que lleva a todos y cada uno por el camino trazado de crecimiento y maduración necesario y preciso para alcanzar las metas de evolución, para recorrer, conocer y experimentar nuestras máxima como seres en proceso capaces de despertar y elevarnos a la excelencia, a la máxima posibilidad.

Soltar y volverte fiel a lo que sientes

Llegar hasta aquí implica aprender a soltar, soltar todo aquello que te hace sufrir, volverte fiel a lo que sientes, atreverte a recorrer el abismo de lo nuevo, utilizar tu coraje para ir un poco más allá de lo conocido y por donde todo el mundo se mueve, implica ir hacia ti, preguntarte a ti, encontrarte en ti, y desde ahí comprender, querer, utilizar las dificultades, las crisis, los sufrimientos, incomprensiones, rupturas, muertes, enfermedades, divorcios, problemas, conflictos, etc, lo que te pase para dar con un lugar de ti desde donde abarcar el proceso, desde donde contenerlo, comprenderlo y transformarlo.

Somos materia en proceso de transformación, la ley de la vida es el cambio, la evolución, la transformación, la mutación continua, como el duro hierro de la espada también en nosotros está la posibilidad de afinarnos, pulirnos, estirarnos para encontrar algo mejor.

De un pedazo de hierro incandescente, penetrado por el fuego hasta fundirlo, el herrero moldea una pieza de arte como es la espada, golpea y golpea con firmeza para esculpirla, tallarla y hacerla brillar en un proceso de estiramiento, de volver lámina fina el burdo metal.

Asimismo, nosotros somos materia que se ha vuelto individualidad, en la evolución humana y a través de siglos de dominancia, lucha, conquista, abuso, falta de conciencia y respeto, el ego se ha ido fortaleciendo, enquistando, estructurándose en algo compacto a base de contraerse, luchar, reaccionar, imponerse, tensar, desobedecer, más ahora añade la velocidad del sistema social, económico, cultural en que estamos inmersos. Sobre la rígida estructura forjada, firmemente atada la prisa, la velocidad, el estrés, la angustia, la depresión, la enfermedad, la infelicidad, el no poder, posiciones basadas en la convulsión del organismo ante todo lo que sucede y en el forzar, hemos perdido la calma, la serenidad, el disfrute de la vida, el estado de quietud y de silencio, única puerta que abre los espacios internos de conciencia, única manera de llegar al equilibrio.

Golpear el ego, cincelarlo desde dentro es pulir la joya

Pulir el ego es deshacerlo, golpearlo, destruirlo, desde dentro cincelarlo una y otra vez, rasgarlo incesantemente, con conciencia todos los procesos se vuelven fáciles pues somos capaces de darnos cuenta, de percibir lo que pasa y movernos con ello. No es lo mismo estar viviendo un proceso contra el que luchas, que seas capaz de aceptarlo, pararte, calmarte, no moverte, no luchar, no alimentar y reaccionar. Desde la aceptación y la no lucha, desde ajustarte a la enseñanza que trae la vida, ir con ella, comienzas a comprender de que se trata el aprendizaje, entenderlo, aprenderlo, es una posición que implica dejarse llevar, escuchar, más allá de tu limitada concepción de las cosas, de tus ideas y pareceres, pues cuando se cruza la línea de lo infinito nada es como parece, lo que viene hemos de aprenderlo, ser uno con ello, vivir en cada instante, disfrutando, algo que hemos perdido y habremos de recuperar,… la clave es soltar lo conocido, atreverse a vagar, a transitar nuevas posiciones donde el presente, la no mente, la intuición, el olfato, la aceptación son la enseñanza para resolver de forma natural y directa, sin guión, sin preocupación, sin desequilibrio, sin exceso, en un equilibrio perfecto que pulsa la vida que se vuelve maestra a nuestro lado.

A veces, como nos mostró la película de Avatar, suceden cosas tremendas, inaceptables, destructoras, fulminantes, como vimos en el film cuando la usura del invasor bombardeó y destruyó el árbol de vida donde vivían los mutantes en un paraíso perfecto, pero lo que sucedió realmente es que toda la población se vio en la necesidad de buscar otro lugar, más adentro, profundo, el árbol del Eywa, luminoso, de poderes espirituales y curativos, donde la población se volvió mística, calmada, amorosa, devocional… La destrucción de lo uno les llevó a evolucionar, a elevarse, a hacerse más cualificados, a descubrir nuevos misterios, a recibir nuevas enseñanzas, a encontrar en el nuevo paso un camino de transmutación, de visión, de maduración. Sólo cuando dejaron atrás lo conocido, encontraron el misterio a conocer, la vida les movió y llevó a través del desapego obligado, del sufrimiento a encontrar un regalo mayor. El traidor se convirtió en Avatar, única posibilidad que le quedaba de evolución y Eywa, el espíritu de la naturaleza, se mostró cuando todo estaba perdido, cuando todos los seres se habían rendido.

Cuanto menos tardes en darte cuenta menos sufrirás y antes encontrarás la nueva senda, el paso profundo, lo equilibrado, la salida del laberinto, hacia la paz, de la enfermedad a la salud, del estrés a la quietud, la puerta está en ti, atraviésala con el impulso del golpe.



Texto: Mar Lana