DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

.

despierta al amor

UN CURSO DE MILAGROS PARA NIÑOS - Dios es Amor

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO.





Pondré a funcionar la ley del menor esfuerzo comprometiéndome a hacer lo siguiente:


1) Practicaré la aceptación. Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los sucesos tal como se presenten. Sabré que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No lucharé contra todo el universo poniéndome en contra del momento presente. Mi aceptación es total y completa. Acepto las cosas como son en este momento, no como me gustaría que fueran.


2) Habiendo aceptado las cosas como son, aceptaré la responsabilidad de mi situación y de todos los sucesos que percibo como problemas. Sé que asumir la responsabilidad significa no culpar a nada ni a nadie de mi situación (y eso me incluye a mí). También sé que todo problema es una oportunidad disfrazada, y que esta actitud de alerta ante todas las oportunidades me permite transformar este momento en un beneficio mayor.


3) Hoy mi conciencia mantendrá una actitud no defensiva. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista. No sentiré la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que acepten mi punto de vista. Permaneceré abierto a todas las opiniones sin aferrarme rígidamente a ninguna de ellas. 



Las siete leyes espirituales del éxito (Deepak Chopra)


PERLAS DE UN CURSO DE MILAGROS (3)



LECCIÓN 7

* Lo que proyectas o extiendes es real para ti.

* Crees en lo que proyectas. Eso implica que aprenderás lo que eres de lo que has proyectado sobre los demás y de lo que, por lo tanto, crees que ellos son

* Olvidar es simplemente una forma de recordar mejor.

* El ego te enseña que no eres lo que eres.

* Cuando despiertas al amor, estas simplemente olvidando lo que no eres, lo cual te capacita para recordar lo que si eres

* Si se aplican diferentes facultades a un solo objetivo durante un periodo de tiempo largo, las facultades se unifican debido que se canalizan en una sola dirección y todas contribuyen a un único resultado

* Cuando crees en algo lo haces real para ti

* La mente que acepta el ataque es incapaz de amar.

* Lo que deseas ser es lo que crees que eres, y lo que crees ser determina tus reacciones

* Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo

* La proyección siempre ve tus deseos en otro


LECCIÓN 8

* No hay límite en lo que puedes aprender porque tu mente no tiene límites.

* Cuando te encuentras con alguien recuerda que es un encuentro santo. Tal como lo consideres a él te consideraras a ti mismo. Tal como lo trates así te trataras a ti mismo. Tal y como pienses de él así pensaras de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes, te encuentras a ti mismo o bien te pierdes a ti mismo

* La luz no ataca a la oscuridad, pero la desvanece con su fulgor.

* No hay nada que nuestra voluntad conjunta no pueda lograr, pero la mía sola no puede ayudarte

* Solos no podemos hacer nada, pero juntos nuestras mentes se funden en algo cuyo poder es mucho mayor que el poder de sus partes separadas.

* Nadie puede encontrar dicha en nada excepto en lo eterno, no por que se le prive de todo lo demás, sino porque nada más es digno de él.

* La enfermedad es una forma de demostrar que puedes ser herido. Da testimonio de tu fragilidad, de tu vulnerabilidad y de tu extrema necesidad de depender de dirección externa.

* La salud es el resultado de abandonar todo intento de utilizar el cuerpo sin amor.

* En el cuerpo de otro veras el uso que has hecho del tuyo

* La percepción errónea es el deseo de que las cosas sean diferentes a como son

* Toda clase de enfermedad, e incluso la muerte, son expresiones físicas del miedo a despertar

* El descanso procede de despertar, no de dormir

*  La curación es la liberación del miedo a despertar, y la substitución de ese miedo por la decisión de despertar.

* La decisión de despertar refleja la voluntad de amar, puesto que toda curación supone la sustitución del miedo por el amor.

* La enfermedad, no obstante, no es algo que se origine en el cuerpo, sino en la mente

* Dios no pudo haber dispuesto que tu felicidad dependiese de lo que nunca podrías tener

* Toda forma de enfermedad es un signo de que la mente está dividida y de que no está aceptando un propósito unificado.



LECCIÓN 9

* Es imposible comunicarse utilizando lenguas diferentes

* El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje qué recibes

* En tu hermano reside tu salvación

* No puedes apreciar aquello en lo que no crees ni puedes sentirte agradecido por algo a lo que no le atribuyes valor.

* Cualquier deseo que proceda del ego es un deseo de algo que no existe, y solicitarlo no constituye una petición

* La creencia de que para poder ser feliz tienes que tener lo imposible esta en total desacuerdo con el principio de creación

* Cualquier intento de negar lo que simplemente es tiene necesariamente que producir miedo, y si el intento es fuerte producirá pánico.

* Recibir es aceptar, no tratar de obtener algo

* Reaccionar ante cualquier error, por muy levemente que sea, significa que no se esta escuchando al Espíritu Santo

*Cuando un hermano se comporta de forma demente solo lo puedes sanar percibiendo cordura en el. Si percibes sus errores y los aceptas, estas aceptando los tuyos

* Los errores que tu hermano comete no es él quien los comete, tal como no eres tú quien comete los tuyos.

* Tu hermano tiene tanta razón como tu, y si crees que esta equivocado te estas condenando a ti mismo

* Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es

* Percibir errores en alguien y reaccionar ante ellos como si fueran reales, es hacer que sean reales para ti

* Perdonar es pasar por alto

* Todo sanador que busca la verdad en fantasías aun no ha sanado, pues no sabe donde buscarla y por lo tanto no dispone de la solución al problema de como sanar

* Tienes pues, dos evaluaciones conflictivas de ti mismo en tu mente y ambas no pueden ser ciertas

* La grandeza es de Dios y solo de El. Por lo tanto se encuentra en ti

* Tu grandeza es la respuesta de Dios al ego porque es verdad

* La grandiosidad es algo ilusorio porque su propósito es reemplazar a tu grandeza

CAUSA Y EFECTO por Anna Horno

El Curso establece una clara distinción entre causa y efecto, entendiéndose como causa el origen de todo pensamiento, que no es otro que la mente abstracta, y como efecto, toda manifestación específica en este mundo físico. Todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos corporales es efecto.





Sólo existe un nivel creativo, y por tanto, un solo nivel correctivo. La mente es este nivel, y no tiene, en absoluto, nada que ver con el cerebro, en contra de la creencia tan extendida de que ambos son lo mismo. El cerebro es sólo una parte del cuerpo, realizando funciones propias del cuerpo, dirigido por la mente que lo proyectó y puesto al servicio de su propósito.

Creer que en el nivel de los efectos es posible llevar a cabo algún tipo de corrección, es la creencia básica del ego, que no conduce en modo alguno a una solución definitiva. La razón es tan sencilla como que para que tú puedas observar un efecto en el mundo, tiene que existir necesariamente un pensamiento dando origen a tal efecto. Tratar de cambiar los efectos, o lo que es lo mismo, tratar de cambiar el mundo, se torna tan evidentemente absurdo como pretender modificar la dirección de una flecha una vez ésta ha tomado rumbo en el aire, en lugar de corregir la posición del arquero antes de practicar el disparo.

Una sola es la causa que dio origen al mundo. Este mundo, el universo entero, son el resultado de una creencia en la mente: la creencia en la separación. Ésta es la única causa. Los cimientos sobre los que este lugar descansa son la culpa, el miedo y un sentido de la «justicia» totalmente arbitrario, en el que para que unos «ganen» otros tienen que «perder». Así se definen «buenos» y «malos», «santos» y «pecadores» y todos los opuestos que pudieras imaginar, y así perpetuamos la idea de la separación.

Es éste el mismo propósito por el que ego nos hace creer que cada aparente «problema» es diferente y diferente también es su solución, percibiéndose entonces la causa como algo separado y que no guarda relación directa con los efectos. La Verdad es muy simple: los efectos pueden parecer muchos, pero la causa es siempre la misma.

En tu vida puedes experimentar escasez, del tipo que sea, puedes experimentar abandono, desamor, miedo, conflictos, y cada uno de estos principios, podrá adoptar miles de formas que parecerán ser diferentes. Es esta apariencia de no-semejanza la que te conduce a creer que la solución debe ser también diferente; es éste el modo en que te mantienes ajeno y separado de la causa, único propósito del ego.

En tu experiencia, podrá parecer incluso que superas un «problema», pero sólo para dar la bienvenida a otro en apariencia distinto. ¿No te das cuenta que jamás consigues librarte de todos tus «problemas»? Así es como el ego nos mantiene entretenidos, proyectando problemas y sugiriendo soluciones donde éstas no se encuentran.

Párate aquí amigo, no continúes jugando este absurdo juego. Renuncia a comportarte como el pez que se muerde la cola. Los problemas los has creado tú, es el trato que conviniste con el ego al poner tu mente al servicio de sus creencias. No esperes que quien generó el conflicto, vaya a ofrecerte la verdadera solución, porque no sabe dónde ésta se encuentra, ni tampoco le interesa encontrarla, puesto que de ello depende su supervivencia. A lo sumo, te hará falsas promesas, creará falsas expectativas, te indicará un camino que no conduce a ninguna parte, y cuando te des cuenta de ello, te propondrá un camino diferente, tan absurdo como el anterior, pero que te mantendrá distraído por un poco más de tiempo. ¿Hasta cuándo?

Tienes miedo amigo, tienes mucho miedo a enfrentar la verdadera causa de todos tus aparentes «problemas», y de ese miedo se vale el ego para prolongar su existencia en tu mente. Es pura supervivencia que no te está permitiendo experimentar tu naturaleza inmortal. Enfréntate a tus juicios, cuestiónate cada uno de ellos. ¿Sabes por qué tienes miedo?, porque los mantienes ocultos en tu mente, y lo que permanece oculto no puede ser amado, sólo temido. Trae a la luz cada sombra y verás cómo éstas se desvanecen y el miedo junto con ellas.

Únicamente es posible corregir en el nivel donde todo sucede, ese nivel no es el mundo, sino la mente que dio origen al mundo.

La idea del «pecado original», alcanza aquí su máxima expresión, el verdadero significado. El concepto de pecado original es sinónimo de causa original, la causa que dio origen a todo efecto que percibimos en el mundo.

Ésta es la razón por la cual el perdón jamás persigue un cambio en las aparentes circunstancias de nuestra vida, sino que por el contrario, se centra completamente en nuestros pensamientos. Ahí fuera no hay nadie, no hay nada. Tu mente es un proyector, proyectando una película que encaja perfectamente con lo que piensas y que a la vez te sirve de testigo de esos pensamientos, tomando ese testigo, crees que es posible atribuir a esas ideas la cualidad de «realidad», y con ello crees posible contradecir la Voluntad de tu Padre.

Estamos soñando. Puede parecernos un sueño más o menos agradable, o resultarnos totalmente desalentador o indeseable, pero en cualquier caso, es siempre un sueño. Nada de lo que perciben nuestros ojos físicos es real, no es verdad excepto para la mente que los está proyectando, y siendo como son sueños aislados, nacidos del pensamiento separado de Dios, no son nada: en ellos no estamos experimentando y extendiendo nuestra verdadera naturaleza, sino negándola.

A través de las decisiones que tomas, puedes pretender escapar de tus problemas, y así te lo puede parecer por un tiempo; puede parecerte que les “has dado esquinazo”, pero el problema continúa encontrándose dentro de ti, el problema no ha sido deshecho, de modo que tan sólo está esperando una ocasión más propicia para presentarse de nuevo.

Dentro del sueño tenemos la oportunidad de salir de él, de despertar como hicieron Buda, Jesús y tantos otros maestros. Así finaliza nuestro periplo por el mundo y damos paso en nuestra conciencia a nuestra realidad eterna e inmutable en Dios.

Cada situación que se te presenta, y que te provoca cierto grado de molestia, grande o pequeña, es una maravillosa oportunidad para perdonar. Perdonar desde el reconocimiento de que NO ES REAL, SINO SOLAMENTE UNA PROYECCIÓN DE ESA PARTE DE TU MENTE QUE ES EGO; perdonar desde la comprensión de que no hay nada que perdonar, puesto que no hay pecado ni pecador, nada que perdonar, pues si no hay culpa ¿cómo va a haber un culpable?

PERLAS DE UN CURSO DE MILAGROS (2)




CAPITULO 4

* Aprender significa cambiar

* Aprender y enseñar son los mayores recursos de que dispones ahora porque te permiten cambiar de mentalidad y ayudar a otros a hacer lo mismo

* Aprender y querer aprender son inseparables

* Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero tiene que satisfacer además otra condición: debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas.

* Todo buen maestro espera impartir a sus estudiantes tanto de lo que él mismo ha aprendido que algún día dejen de necesitarle. Este es el verdadero y único objetivo del maestro.

* Las leyes se promulgan para proteger la continuidad del sistema en que cree el que las promulga

* El que enseñes o aprendas no es lo que establece tu valía. Tu valía la estableció Dios.

* Nada de lo que haces, piensas o deseas es necesario para establecer tu valía.

* Un buen maestro clarifica sus propias ideas y las refuerza al enseñarlas.

* Dios no es el autor del miedo. El autor del miedo eres tú.

* El valor de la percepción correcta reside en la conclusión inevitable de que toda percepción es innecesaria

* Te amare, te honrare y respetare todo lo que hagas, pero no lo apoyare a menos que sea verdad

* Nunca te abandonaré, pero tendré que esperar, si decides abandonarte a ti mismo

* El reino de los cielos esta dentro de ti. Tu eres el reino de los cielos

* Para el ego tener y ser son dos cosas distintas, pero para el espíritu son completamente lo mismo

* Si no puedes oír la voz de tu espíritu es porque has elegido no escucharla. Pero que si escuchas la voz de tu ego, lo demuestran tus actitudes, tus sentimientos y tu comportamiento

* Cuando te sientas triste, reconoce que eso no tiene por qué ser así. Las depresiones proceden de una sensación de que careces de algo que deseas y no tienes. Recuerda que no careces de nada, excepto si así lo decides, y decide entonces de otra manera.

* Dónde buscas para encontrarte a ti mismo depende de ti

* Todas las cosas obran conjuntamente para el bien


CAPITULO 5

* Curar es hacer feliz

* Tu luz es la luz de la dicha.

* Para poder actuar de todo corazón tienes que ser feliz

* La curación es un pensamiento por medio del cual dos mentes perciben su unidad y se regocijan.

* Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. (Lecc. 42)

* Nadie gana en la batalla. ¿Qué saca un hombre con ganar el mundo entero si con ello pierde su propia alma?

* El descanso no se deriva de dormir sino de despertar

* Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo. Enseñar debe ser curativo, ya que consiste en compartir ideas y en el reconocimiento de que compartir ideas es reforzarlas.

* El único aspecto del tiempo que es eterno es el ahora

* El espíritu santo ve el mundo como un recurso de enseñanza para llevarte a tu hogar

* Nada puede hacerte daño, y no debes mostrarle a tu hermano nada que no sea tu plenitud. Muéstrale que él no puede hacerte daño y que no le guardas rencor, pues, de lo contrario, te estarás guardando rencor a ti mismo.

* El nacimiento físico no es un comienzo, es una continuación.

* Lo que enseñes es lo que aprenderás

* Lo que aceptas en tu mente se vuelve real para ti


CAPITULO 6

* No te puedes enfadar a no ser que creas que has sido atacado, que está justificado contraatacar y que no eres responsable de ello en absoluto...Tú no puedes ser atacado, el ataque no tiene justificación y tú eres responsable de lo que crees.

* La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo.

* Todo el mundo enseña, y enseña continuamente.

* Enseñas lo que crees y lo que enseñes es lo que aprenderás

* Enseña solamente amor pues eso es lo que eres

* Los pensamientos se originan en la mente del pensador, y desde ahí se extienden hacia afuera... Percibes desde tu mente y proyectas tus percepciones al exterior.

* Te has enseñado a ti mismo a creer que no eres lo que eres. No puedes enseñar lo que no has aprendido, y lo que enseñas lo refuerzas en ti al compartirlo. Cada lección que enseñas es una lección que tú mismo estás aprendiendo.

* No olvides que lo que enseñas te enseña a ti. Y no puedes sino creer en lo que proyectas o extiendes.

* Aprendes todo lo que enseñas. Enseña solamente amor, y aprende que el amor es tuyo y que tu eres amor

* LECCIONES DEL E.S.:
1- Para poder tener, da todo a todos
2- Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es
3- Mantente alerta solo en favor de Dios y de Su Reino

* El cuerpo ni vive ni muere porque no puede contenerte a ti que eres vida.

* La muerte es un intento de resolver conflictos no tomando ninguna decisión.

* Eres lo que enseñas, pero es evidente que puedes enseñar incorrectamente, y, por consiguiente, te puedes enseñar mal a ti mismo.

* Lo único que el maestro tiene que hacer para garantizar el cambio, es estimular en el alumno el deseo de cambiar

* Nada que se desee completamente puede ser difícil. Desear completamente es crear

LA UNIDAD DEL AMOR Y EL SUFRIMIENTO por Sergi Torres

NUESTRA FUNCION DE PERDONAR

Nuestra única función en la tierra es el perdón, pues a través de éste se nos conduce fuera del infierno y aprendemos la función específica que Dios nos ha asignado, al darnos cuenta de que poseemos todo lo que necesitamos para llevarla a cabo. De esa manera nos liberamos de nuestra culpa y miedo para realizar la labor específica a favor del Reino y recibir su regalo de paz. 




El perdón requiere un cambio en la perspectiva de cómo vemos el mundo de ilusión. Mientras lo veamos como un lugar donde hallamos placer y tratamos de evitar el dolor, nos haremos dependientes de lo que está afuera: amaremos lo que nos satisfaga y odiaremos lo que creamos que puede hacernos daño. En una percepción así la paz es imposible, pues el placer o el dolor mundano sólo pueden ocasionar conflicto: si creemos que algo puede darnos placer, también tenemos que creer que puede darnos dolor. De esa manera, una inherente ambivalencia se incorpora a todas las cosas del mundo y el amor incondicional y permanente se hace imposible. El mundo se separa en dos campos y la sola creación de Dios se niega. 

El placer y el dolor, por lo tanto, no representan una verdadera alternativa puesto que representan una elección entre ilusiones, lo cual le otorga al mundo un significado que no tiene. Volver a Casa a Dios es su único significado. El es inmutable, pero nuestras percepciones y necesidades siempre cambian. Un día nos atrae esta persona, objeto o devoción y al día siguiente nuestras preferencias cambian a algo distinto. Todas éstas no son más que míseras e insensatas substituciones (de la verdad), trastocadas por la locura y formando torbellinos que se mueven sin rumbo cual plumas arrastradas por el viento.... Se funden, se juntan y se separan, de acuerdo con patrones cambiantes que no tienen sentido... “(T-18.I.7:6-7). 

Esto difícilmente signifique que uno deba vivir sin necesidades ni preferencias. No viviríamos aquí en el cuerpo si esto fuese así. Sin embargo, cuando ponemos nuestras vidas bajo la dirección del Espíritu Santo El nos ayuda a reconocer dónde radican nuestras verdaderas necesidades. El utiliza todo lo que es único en su género para nosotros -nuestras virtudes así como nuestros defectos- para enseñarnos sus lecciones. El plan de su lección es gradual y benévolo, y jamás se nos pide que renunciemos a nada en absoluto. El Curso dice de sí mismo: “Este curso apenas requiere nada de ti. Es imposible imaginarse algo que pida tan poco o que pueda ofrecer más” (T- 20.VII.1:7-8). 

El Espíritu Santo simplemente nos pide que miremos nuestras preferencias, de modo que El pueda enseñarnos la diferencia entre lo que verdaderamente nos hace felices e infelices y que elijamos nuevamente lo que en realidad preferimos. El Curso nos dice: “No puedes reconocer lo que es doloroso, de la misma manera en que tampoco sabes lo que es dichoso, y, de hecho, eres muy propenso a confundir ambas cosas. La función primordial del Espíritu Santo es enseñarte a distinguir entre una y otra” (T-7.X.3:4-5). 

Una vez que experimentamos que es nuestra elección el abandonar nuestra inversión en las cosas mundanas, esperando que nos traigan la salvación o la felicidad, el resentimiento y el sentido de pérdida o de sacrificio se hacen imposibles. Cuando finalmente nos damos cuenta de todo lo que Dios nos ha dado, “(pensamos) con feliz asombro, que a cambio de todo esto (renunciamos) a lo que era nada” (T-16.VI.11:4). El camino hacia Dios tiene por destino ser uno dichoso debido a Aquel hacia Quien nos conduce, pues cuando nuestro deseo se armoniza con el del Espíritu Santo, sólo dicha y paz pueden resultar. En esa unión de voluntades, se deshace el ego y desaparecen sus aparentes regalos, eclipsados por el regalo único de Dios. 

El propósito del perdón es ayudamos a lograr la percepción unificada de que este mundo no tiene nada que ofrecer porque aquí nada es duradero y “no podemos llevárnoslo con nosotros”. 

Sólo Dios perdura, y por lo tanto el valor real de las cosas mundanas radica en que nos ayuden a aprender esta lección que el Curso nos enseña: el propósito del mundo es enseñarnos que el mundo no existe. En sí y por sí mismas, las cosas del mundo no son ni buenas ni malas. Es el propósito que les damos lo que determina su valor. El verdadero placer proviene del cumplimiento de esta función, al hacer la Voluntad de Dios en el contexto de nuestras vidas cotidianas. El dolor es el resultado de la función incumplida, la negación de las lecciones de perdón del Espíritu Santo. Sin que tengamos presente esta perspectiva mayor, nos encontraremos de vuelta en la experiencia de necesidades que no se han satisfecho en el pasado o en el presente. 

Aprendemos la lección de perdón del Espíritu Santo a través de nuestras relaciones y situaciones de vida. La gente difícil que conocemos, las pruebas que pasamos, los sufrimientos que experimentamos -todos tienen el mismo propósito básico de darnos la oportunidad de mirar a través de la visión clemente del Espíritu Santo en lugar de los ojos reforzadores de culpa del ego, para perdonar a los demás y a nosotros mismos. Esto no significa que neguemos que en el mundo ocurren cosas que no deberían ocurrir, sino sencillamente que hay otra manera de mirarlas que nos produce la liberación última de todo sufrimiento: la profunda fe en la Presencia constante de Dios que mora en nuestros corazones y que transforma el dolor en dicha. Como afirma el Curso: “Ninguna forma de ...sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo” (L-pI.187.8:6)

Puesto que hay un solo problema sólo hay una solución. El perdón corrige la culpa y hacerlo en verdad es hacerlo para siempre. Al fracasar en perdonar, nos condenamos a un círculo aparentemente interminable en el cual el pasado se repite en el presente, lo que Freud llamó repetición-compulsión. Las lecciones que fracasamos en aprender en un período temprano en nuestras vidas se presentan de nuevo y nos ofrecen oportunidades que se repiten hasta que se aprenda la lección. Esta no es la cruel idea de una broma que tiene el Espíritu Santo, sino Su forma amorosa de ayudarnos a atravesar por un problema de culpa que de otro modo no podríamos haber atravesado. Si elegimos ver la lección como una carga adicional y una maldición, permaneceremos condenados por la culpa que se refuerza a través de proyectar la culpa sobre los demás. Cuando nos decidimos a aprender las lecciones y elegimos perdonar, correspondientemente perdonamos a todos los que no perdonamos en el pasado. 

Para resumir, el solucionar un problema a través del perdón es un proceso de reconocer en primer lugar que los demás no son responsables de nuestra infelicidad y en segundo lugar, que todas nuestras necesidades y carencias se han satisfecho y sólo esperan por nuestra aceptación. “Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto” (L-pl.80). Más allá de nuestra culpa está la abundancia y la plenitud de Dios. Nuestra decisión de querer únicamente esa abundancia para nosotros mismos y para todos los demás es la decisión de perdonar. Es una decisión que le permite al Espíritu Santo ayudarnos a cumplir la única función que en verdad tenemos, pues es la única función dada por Dios y la que hace posible a todas las demás. Unicamente aquí se encuentra el verdadero placer; pues sólo en la paz de Dios encontramos descanso para nuestras almas. 

La decisión de permitir que el Espíritu Santo tome nuestras decisiones por nosotros es insultante sólo para el ego, y éste nos acusaría de quietismo o pasividad neurótica. Sin embargo, nuestra pasividad radica simplemente en dejar atrás a nuestro ego de modo que el ímpetu para nuestra vida proceda de Dios. 

Energizados por Su Poder, salimos al mundo a realizar la obra del Espíritu Santo, al tenerlo a El como guía, en lugar del ego. Nos tornamos pasivos a los caprichos del ego pero activos a la Voluntad de Dios. Esto nos asegura que Su Voluntad se hace en nuestros corazones y a través de todo el mundo, de manera que todos encuentran la paz en medio de la guerra, unidad en la disensión y amor frente al odio. 

El Espíritu Santo nos pide que veamos todas las cosas como lecciones de perdón que Dios quiere que aprendamos. Así recorremos el mundo en espíritu de gratitud por las oportunidades que se nos ofrecen para liberamos de la culpa. Cada situación puede enseñamos esto mientras permanezcamos receptivos a aceptar su regalo. Lo que pedimos se nos concede. Si nos asomamos a un mundo de miedo, y vemos allí el miedo que se oculta en nuestros corazones, es este miedo lo que recibiremos. Si en cambio le ofrecemos perdón al mundo, al ver en todo ataque un desesperado grito de ayuda, será nuestro propio perdón lo que encontraremos. 

Las prisiones de culpa y miedo que establecemos para nosotros mismos y para los demás, cuando se las entregamos al Espíritu Santo, se transforman en santuarios de perdón. Ahí se deshacen nuestros ""pecados secretos y odios ocultos"" al verlos en otros y abandonarlos luego, trayéndole al fin la paz a todos aquellos que ""deambulan por el mundo solos, inseguros y presos del miedo"" (T-31.VIII.9:2; T-31.VIII.7:1). Nosotros vagamos entre ellos, y así somos traídos una y otra vez a este santo recinto por el Mismo Santísimo, de modo que podamos elegir reconocer en cada uno la santidad que hemos olvidado, y que ahora nuestro perdón nos recuerda. 

¿No debemos sentirnos agradecidos, entonces, por lo que una vez nos parecía una maldición del infortunio? 

¿No debemos permitir que el cántico de gratitud llene nuestro corazón porque el Cielo no nos ha dejado solos en nuestra prisión de miedo, sino que en su lugar se haya unido con nosotros allí para que todas las criaturas de Dios sean libres? 

¿Y no debemos despertar cada mañana con esta oración de acción de gracias en nuestros labios, agradeciendo a Dios las oportunidades que El nos traerá?

Padre, ayúdame en este día a ver sólo Tu Voluntad en todo aquél que encuentre; que pueda enseñar la única lección que Tú quieres que yo aprenda: que todos mis pecados han sido perdonados porque yo los he perdonado en todos los hermanos y hermanas que Tú me has enviado. Ayúdame a que no sea tentado por mi miedo a odiar o a condenar; sino que sólo permita que el perdón se pose en mis ojos de modo que pueda ver Tu Amor en todo aquel que encuentre hoy, y que sé que también está en mí. 

Extracto del libro “El perdón y Jesús: El punto de encuentro entre Un Curso en Milagros y el Cristianismo”, de Kenneth Wapnick, Ph.D., Cap. 5, Nuestra función de perdonar, Págs. 167/172,