DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

LOS IDOLOS DEL MUNDO


¿Qué es un ídolo? Un ídolo es  la imagen de una deidad representada por una persona u  objeto (escultura, pintura, etc.), a la cual se le rinde culto.




UCDM establece claramente que son los ídolos y cual es su propósito. Un ídolo es algo muy concreto, una forma que consideras te puede dar felicidad. Hay muchas formas sutiles de idolatría: amor al dinero, a las relaciones especiales, a determinados objetos o personas, a situaciones, al placer o a la conciencia autónoma entendida como rechazo a cualquier norma moral objetiva externa al hombre. Básicamente cualquier cosa que nos aleje de Dios puede convertirse en un ídolo.

Tras la búsqueda de los ídolos nace el anhelo de compleción. No hay nadie en este mundo que no piense que le falta algo, alguna esperanza, ilusión o sueño que no son sino la expresión de un sentimiento de carencia que sólo el ídolo puede llenar remediando tus deficiencias y por tanto otorgar paz y felicidad.

Buscar una per­sona o una cosa especial para añadir, a lo que tú eres y así alcan­zar tu compleción, sólo puede querer decir que crees que te falta algo que una forma puede proporcionarte. Y que al encontrarla, alcanzarás tu compleción en una forma que a ti te gusta.” (T-30.III.3:3-4)

Un ídolo es una imagen de tu hermano a la que atribuyes más valor que a él. Este es su único propósito, reemplazar a tu hermano sustituyendo tu realidad por formas a las que atribuyes más valor que a él mismo: cuerpos o cosas, lugares o situaciones, circunstancias u objetos que tu hermano posee y crees que tú deberías poseer.

El mundo cree en ídolos. Nadie viene a él a menos que los haya venerado y trate todavía de buscar uno que aún le pueda ofrecer un regalo que la realidad no posee. Todo idólatra abriga la esperanza de que sus deidades especiales le han de dar más de lo que otras personas poseen. Tiene que ser más. No importa realmente de qué se trate: más belleza, más inteligencia, más riqueza o incluso más aflicción o dolor. Pero para eso es un ídolo, para darte más de algo. Y cuando uno falla otro viene a ocupar su lugar, y tú esperas que te pueda conseguir más de otra cosa. No te dejes engañar por las formas en que esa "otra cosa" se manifiesta. Un ídolo es un medio para obtener más de algo.” (T-29.VIII.8:4-12)

Es por tanto una creencia errónea, a la que tú otorgas realidad al colocarla fuera de la mente, y por lo tanto buscas con ahínco en el mundo que crees vivir, allí donde no está, pues las ideas no abandonan su fuente, y un ídolo no es sino un pensamiento que reside en aquella parte de tu mente que Dios no conoce. Esta ilusión te hará ir en pos de un ídolo tras otro, y todos te fallarán, pues no hay nada en los ídolos que tú realmente desees.

“No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. El Cielo no se puede encon­trar donde no está, ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. Ninguno de los ídolos qué veneras cuando llamas a Dios te contestará en Su lugar. Ninguna otra respuesta que pue­das utilizar como sustituto te proporcionará la felicidad que sólo Su respuesta brinda.” (T-29.VII.1:1-5)

Los ídolos solo pueden desmoronarse pues no son nada, Dios mora en tu interior y su plenitud reside en ti. ¿Cómo podrían un ídolo otorgar compleción a lo que por si ya está completo?. Ningún ídolo puede ocupar el lugar de Dios. No busques fuera de ti mismo.

Cada ídolo caído es un llorar en vano, e irremediablemente, todos, uno detrás de otro irán cayendo. A cada ídolo le otorgas un propósito dentro del sueño en el que te encuentras, pues no son sino expresión de tus deseos aunque los percibas como si estuvieran fuera. Los ídolos no hacen más que lo que tú quieres que hagan pues son la expresión de tus deseos haciendo de tu realidad un ídolo. El temor a su pérdida es el temor a la perdida de la realidad en la que crees encontrarte, de modo que el mundo es el refugio para salvar al ídolo, y la salvación en contraposición al ídolo parece amenazar “tu vida” y ofrecerte la muerte.

No es el ídolo lo que deseas, Tu único deseo es estar completo, y esa es la voluntad de Dios y ya ha sido concedida. No existe nada ajeno a Dios que tenga el poder de completar lo que ya es completo en razón de ser el Hijo de Dios. No se trata de buscar más allá de tu interior cuando todo lo posees y no hace falta más que recordarlo.

Alcanzar la compleción es la función del Hijo de Dios. Sin embargo, no tiene necesidad de buscarla. Más allá de todo ídolo se alza su santa voluntad de ser únicamente lo que él es. Pues ser más que pleno no tiene sentido” (T-30.III.5:1-4)

No hay dos realidades. Solo puedes ser consciente de una de ellas: Tu realidad es o bien un ídolo o es el Pensamiento que Dios abriga acerca de ti. Tu eliges, pero ten cuidado con tu elección, pues una lleva irremediablemente a la pérdida y la otras no hace sino conducirte a la verdad y la plenitud, cada una de ellas te lleva a un mundo diferente.

“Jamás te dio un ídolo cosa alguna, excepto el "regalo" de la culpabilidad. Cada uno de ellos se compró con la mo­neda del dolor, y nunca fuiste tú solo quien pagó por él.” (T-30.V.10:3-4)

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