DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

LA RESPUESTA A LA INFELICIDAD


En muchas ocasiones, durante nuestra vida, no nos gusta como nos sentimos acerca de algo que acontece en ella, o en las vidas de aquellos con quienes nos relacionamos




UCDM nos emplaza a buscar el origen y la fuente de nuestras incomodidades: la decisión que la mente ha tomado de escuchar y actuar mediante el ataque del ego en lugar de buscar y adherirse al perdón del Espíritu Santo

Al elegir el ego, desde nuestra mente se proyecta la culpa resultante sobre un mundo que percibimos fuera de la misma y que inevitablemente está lleno de miedo y de desesperación.

Al elegir la voz del Espíritu Santo, la mente extiende sus pensamientos amorosos envolviendo con su amor a la Filiación entera, en un  mundo que se experimenta sin miedo y resplandeciente de esperanza, donde la paz y la  dicha completa, es lo que permanece en nosotros, independientemente de todo aquello que el mundo nos ofrece y parece ser externo a nosotros; la paz no depende del mundo externo, sino que su realidad se extiende de manera estable en el mundo interno, al cual el curso denomina “el mundo real”.

Es importante tener claro el origen de nuestras dudas, pues solo allí se puede actuar. Jesús no puede ayudarnos directamente a cambiar nuestros pensamientos, pues no puede interponerse entre los mismos y sus resultados, pues, al gozar tus pensamientos de libre albedrío, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto si los menospreciase de alguna manera.  La manera en la que Jesús puede ayudarnos, no es resolviendo directamente nuestros problemas externos, ni eliminando los miedos que experimentamos en nuestras vidas diarias, sino que lo hace mostrando la manera de unirnos a Él en el deshacer del origen de nuestro miedo el cual yace en la decisión de la mente de encontrarse separada de la mente de tu Hermano, de Jesús y de Dios.


Deshacer el miedo es tu responsabilidad. Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. (T-5.IV.4:1-3)


UCDM exhorta a sus estudiantes a evitar la infelicidad, prestando una cuidadosa atención a las decisiones de la mente (en la elección del guía equivocado al que desea seguir) y a corregir la causa que la provoca, a nivel de la mente, mediante el milagro que otorga la visión del mundo real, en lugar de buscar continuamente la ayuda para remediar el efecto en el mundo vivido, lo cual es sin duda un sinsentido

Para ello Jesús, solo nos exige en primer lugar, y antes que nada, darse cuen­ta, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo y quetan solo es necesaria una pequeña dosis de recto pensar, para descubrir por qué se produce. A partir de aquí, solo es necesaria una pizca de buena voluntad  de corregir en la mente la situación, pues el momento en el que uno cree estar dispuesto, implica el deseo de querer lograr algo, de modo que en sí, el propio deseo se convierte en un potencial para que pueda tener lugar un cambio de mentalidad. Después solo es necesario entregar a Jesús nuestros actos. Todo intento de resolver por tu cuenta el error tratando de dominar el miedo es inútil. 

Estoy aquí únicamente para ser útil.
Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.
No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.
Me siento satisfecho de estar dondequiera que Él desee, porque sé que Él estará allí conmigo.
Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar.
(T-5.V.18: 2-6)


Desgraciadamente si las personas tiernen la certeza de que ellos sí entienden lo que deben hacer o decir (cuando en realidad no es así), entonces jamás pueden aprender o a pedir la ayuda del curso creyendo que no hay mas que aprender

Renuncia ahora a ser tu propio maestro…pues te enseñaste muy mal
 (T-12.V8:3, T-28.I.7:1)

Al elegir por medio del amor el milagro, rechazas el miedo aunque sólo sea temporal­mente. La respuesta a nuestras preguntas, dudas e incomodidades siempre esta allí, en nuestra mentalidad correcta, pero sin la pregunta adecuada a nuestro tomador de decisiones correcto, la respuesta del perdón del Espíritu Santo carece de fundamento y resulta totalmente improcedente

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