DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

EL PERDON DE LAS ILUSIONES


Con tanta necedad y en repetidas ocasiones, hemos rechazado la grandeza para elegir la pequeñez.




Nos hemos imaginado como seres especiales cuando de hecho estábamos rechazando la decisión de contemplar qué tipo relación tenemos en estos momentos con Dios.

La relación con Dios nos da muchísimo más de lo que probablemente comprendamos. Nuestras relaciones especiales dentro de la ilusión no pueden darnos nada que se le comparen. Hemos adorado nuestros pequeños dioses que no pudieron ofrecernos nunca nada que importara. Hemos hecho tantísimos compromisos, promesas de lealtad a tantas formas de pequeñez, y nunca han valido absolutamente nada. Todas nos dejaron con un sentimiento de insatisfacción, de abandono, soledad y separación. ¿Cómo podrían completarnos cuando no eran más que manifestaciones de nuestra creencia en la separación?

Hemos buscado la compleción, pero nunca miramos en el lugar donde en verdad se encontraba.

Siempre mirando hacia fuera, hemos fracasado en contemplar al Cristo interior.

Siempre buscando un futuro mejor, no hemos observado la perfección de este instante.

Hemos buscado fama, amor especial, odio especial, riquezas, salud y no hemos encontrado la alegría que queríamos.

Mirábamos la forma, creyendo que en alguna encontraríamos la salvación.
Hemos estado tan concentrados en las apariencias externas que al final, terminamos ignorando el contenido.

Con avaricia, hicimos jirones la felicidad que veíamos, ignorantes de los regalos que nos aguardaban.

Hoy, reconozco que no hay felicidad “ahí afuera” y ninguna seguridad en el futuro.

Hoy, vacío de todo lo que no sea de Dios, descubro que Su Amor inunda todos mis pensamientos, todo mi ser.

Hoy, me concentro en lo que en verdad tengo y descubro más de lo que puedo usar.

Hoy, mi día rebosa de gratitud.

Hoy, contemplo este hoy.

Hoy, acepto la Expiación y dejo de buscarla en el futuro.

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