DESPERTAR AL AMOR

con un curso de milagros

EL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD


En esta Navidad en la que se celebra el nacimiento de la santidad en este mundo, únete a mí que me decidí en favor de la santidad en tu nombre.
 (T-15.III.1.1)
 

El  nacimiento de Jesús para muchas personas, es un acontecimiento histórico, algo único e irrepetible en el devenir de la humanidad. A diferencia de esta actitud, el Curso ve a cada Navidad como un ejemplo de la posibilidad de puesta en marcha de un principio que necesita ser activado en nuestras vidas y que es válido hoy, aquí y ahora. La Navidad es el símbolo del cambio. Significa el nacimiento de un ser nuevo, cuya madre es nuestra condición humana y cuyo padre es Dios.

Cada Navidad se nos da la oportunidad de aceptar el espíritu de Dios, permitiendo  que nuestro corazón sea la matriz para Cristo, un lugar donde pueda crecer en plenitud y prepararse para su nacimiento en la tierra.

Dentro de cada uno de nosotros existe una parte de la mente que conoce nuestra totalidad y nuestra esencia. Es un conocimiento innato, un guía que siempre nos lleva a experiencias de paz, armonía y amor. Es algo muy especial que está en todos y es para todos.

Cristo nace en el ahora, sin pasado ni futuro y viene a entregar el presente al mundo. Somos afortunados porque Dios nos ha elegido para que su hijo nazca por intermedio de cada uno de nosotros, pero como un amigo fiel, no llegará a donde no se le ha invitado. Por tanto, comencemos estas fiestas navideñas abriéndole la puerta a este invitado tan especial.

No temamos abrirle la puerta y recibámosle sin expectativas. Él sabrá orientarnos sin equivocarse y nos traerá regalos que no podremos encontrar en ningún lugar del mundo: El regalo del conocimiento de nuestra esencia, la esencia que siempre ha estado en nosotros y que es la única que conoce nuestra totalidad o nuestra santidad. 





El símbolo de la Navidad es una estrella: una luz en la oscuridad. No la veas como algo que se encuentra fuera de ti, sino como algo que refulge en el Cielo interno, y acéptala como la señal de que la hora de Cristo ha llegado. 
(T-15.XI.2.1-2)



La visión de la Navidad es diferente según el prisma con el que la observan las diferentes personas. Para muchos es una época de gozo y alegría, pero para otros puede ser una época de soledad, que pueden acrecentar los sentimientos de depresión y culpabilidad.  También podemos sentirnos disgustados por no tener la familia que deseamos, esperando año tras año llenar el vacío de nuestro corazón. Continuamente nos bombardean con mensajes de cómo disfrutar la Navidad, pero sin embargo no resulta difícil escapar de ese sentimiento de soledad que nos envuelve, sintiéndonos atrapados entre aquello que queremos hacer y aquello que debiéramos hacer.

No exijamos a la Navidad sacrificios de ningún tipo, cerremos las puertas a la escasez y a la culpa y demos paso a lo único que tiene sentido en nuestras vidas, a ese regalo del cual derivan su existencia todas las cosas: El amor.

Hemos de descubrir la estrella que hay en cada uno de nosotros y aceptarla como el símbolo de nuestro profundo cambio, el tiempo de reconocer nuestra verdadera identidad. Es una luz en nuestro interior que lo único que necesita para ponerse en acción es nuestra voluntad. Es lo que pone fin al mundo tal y cual lo hemos visto hasta ahora

Cuando te sientas vacío pensando que vales poco, incorpora a tú Dios interior, abre Un Curso de Milagros, la Biblia o cualquier Texto Sagrado de tu preferencia al azar y lee el párrafo donde se poseen tus ojos y leyendo estas palabras imagina mi Voz. Escucha. A ti te hablo. Yo soy el centro de tu conciencia, tu Dios Interior.
Pero antes de seguir leyendo silencia el ajetreo de tus pensamientos, aquieta tus emociones, pacifica tus deseos, reduce tus necesidades.
Yo soy aquella parte de ti que todo lo sabe. Y siempre lo supo y siempre lo ha sabido. Esa parte de ti que reconoce la Verdad y aparta todo error donde quiera que lo haya.
No hay tinieblas en ninguna parte del Reino, y tu papel sólo consiste en impedir que las tinieblas moren en tu mente. Cada uno de nosotros es la luz del mundo, y al unir nuestras mentes en esa luz proclamamos el Reino de Dios juntos y cual uno solo. Tú eres yo y yo soy tú. TÚ Y YO SOMOS UNO.




Esta Navidad entrégale al Espíritu Santo todo lo que te hiere. Permítete a ti mismo ser sanado completamente para que puedas unirte a Él en la curación, y celebremos juntos nuestra liberación liberando a todo el mundo junto con nosotros. 
(T-15.XI.3.1-2)


Dios quiere que celebremos la Navidad entrando a un instante santo, en la práctica, liberamos a alguien en nuestra vida de las demandas que le hemos impuesto, y si lo hacemos sinceramente, seremos nosotros los que nos liberemos de la prisión del ego y entraremos a un tiempo santo, el tiempo de Cristo, en que el evento original de la Navidad se repite en nosotros. 

Estamos acostumbrados a demostrar nuestro amor a las personas a las que queremos mediante el ofrecimiento de cosas o sentimientos que tienen mucho valor para nosotros, con el objeto de que aquella persona de alguna manera se vea beneficiada por nosotros dada su sensación de carencia. Esta forma de dar, sintiendo que perdemos, es una actitud que con la cual, esperamos que la persona y Dios nos tome en cuenta, nace de una sensación de culpa por cosas terribles hechas en el pasado con la creencia que esa es la manera de mitigar, el dolor y el posible castigo de la persona y de Dios a nosotros, y la esperanza que ellos se fijen en nosotros y nos perdonen.

Esta idea tan absurda viene condicionada por las enseñanzas que hemos recibido y que han sido absolutamente asimiladas por el ego, que interpreta que en el acto de la crucifixión Jesús murió por nosotros para el perdón de nuestros pecados. Aprendimos que vivió una vida de total desprendimiento y se nos enseño que para ganarnos el cielo como él, deberíamos seguir su ejemplo. De esta manera hemos asimilado que el sacrificio al desprendernos de algo valioso y dárselo a otro a quien yo amo, me hará ganar el cielo.

Sin embargo el curso nos enseña que todo es al contrario: Infringirnos un dolor y sacrificarnos, no es algo que Dios quiere que hagamos, porque no es esa su voluntad para nosotros y esa actitud nacida de una idea, resulta de una mala interpretación de sus enseñanzas. Tenemos que aprender que el sacrificio nos aleja del amor, y permite que la tristeza oscurezca la alegría de la Navidad. El sacrificio conlleva culpabilidad tan inevitablemente como el amor brinda paz. La culpabilidad es la condición que da lugar al sacrificio, de la misma manera en que la paz es la condición que te permite ser consciente de tu relación con Dios.

No exijamos ningún sacrificio a nadie pues solo así ofrecemos amor. En Navidad Dios agradece al que desee recibirle y le permite entrar ahí donde Él desea estar. El tiene absoluta confianza de lograras todo lo que te propongas hacer y mientras solo desea que le digas a tu hermano:

TE ENTREGO AL ESPIRITU SANTO COMO PARTE DE MI MISMO.
SE QUE TE LIBERARAS, A MENOS DE QUE QUIERA VALERME DE TI PARA APRISIONARME A MI MISMO.
EN NOMBRE DE MI LIBERTAD ELIJO TU LIBERACIÓN PORQUE RECONOZCO QUE NOS HEMOS LDELIBERAR JUNTOS.

Este es el propósito de la verdadera Navidad.



Ante 

esta luz 
que recibirás
en esta temporada,
el mundo se desvanecerá
hasta desaparecer por completo,
y verás surgir otro mundo
al cual no tienes palabras para describir.
Ahora nos encaminamos directamente hacia la luz.
Cierra los ojos al mundo que ves...
y en la silenciosa oscuridad contempla cómo las luces
que no son de este mundo
se van encendiendo una por una, hasta que deja de ser relevante
donde comienza una y donde termina la otra al unirse todas en una sola.
Hoy las luces del Cielo se inclinan ante vos.
Los Ángeles alumbran el camino, disipando toda oscuridad...
Y tu te levantas en una luz tan brillante y tan diáfana
que puedes entender todo lo que allí ves.
Un breve momento de sorpresa tal vez...
hasta que te detengas antes de que des cuenta de que
el mundo que ves ante vos, en la luz,
refleja la verdad que siempre conociste...
y de la que no te habías olvidado completamente
mientras vagabas en sueños...

Felíz Navidad para todos!!!






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